Se asiste en esta ocasión a un caso de homicidio de corte pasional que no tiene antecedentes en nuestra provincia en cuanto a la violencia instrumental ejercida por parte de los autores materiales; el grado de ensañamiento evidenciado en la comisión del mismo es espeluznante, y el sufrimiento de la víctima es innegable. La extrema agresividad y falta de control que llevaron a esta reacción colérica, la ausencia de miedo, la búsqueda de sensaciones, el hedonismo, la insensibilidad y frialdad de los victimarios, la fascinación por la violencia quizás, y otros componentes que quedarán establecidos al momento del peritaje psicológico-psiquiátrico, se combinan eficazmente para el desenlace de tan macabro accionar.

El vínculo enfermizo que parecía definir la relación de la víctima con su ex esposo (quien se presume como el autor intelectual), la llevó a perpetuar la comunicación patológica con dicha persona, que nunca dejó de ejercer violencia contra ella. La triangulación de celos existentes entre los involucrados no deja de formar parte importante a la hora de definir la dinámica de estos vínculos patológicos que desembocaron en tan dramático final y que se evidenciaron en la cantidad de lesiones sufridas por la víctima.