"Cuándo nos vamos a imaginar que nos van a robar acá, si estamos en pleno centro y al lado de una de las bibliotecas más importantes que hay en la provincia. Y nos se nos pasó esa idea porque supuestamente esta es una zona vigilada, aunque en las noches parece que no mucho". Así de sorprendida e indignada estaba ayer en la mañana Gladys de Aguilar, una comerciante que tiene junto a su esposo un comercio dedicado a la venta de relojes y alhajas en el corazón del centro capitalino. Y la bronca era porque su negocio fue blanco de un audaz atraco perpetrado por dos chicos durante la madrugada de ayer. Al parecer, los ladrones, dos amigos de 18 y 12 años, hicieron un hueco en la vidriera y metieron un palo con un gancho en la punta en la estantería donde había relojes de varias marcas, gamas y precios. Los delincuentes tuvieron tiempo de sustraer 32 de esos aparatos y no fueron descubiertos ni por testigos ocasionales ni por la policía. Sin embargo, unos minutos después y casi de casualidad fueron interceptados por efectivos de la seccional 2da. en Concepción, quienes al entrevistarlos y requisarlos descubrieron el botín y los apresaron, dijeron fuentes policiales.
