Marisa Echegaray (38) y su esposo Claudio Ponce (42) estaban desconsolados en la casa que cuidan en una finca de Ullum. Es que la muerte los volvió a sorprender ayer en la siesta y les arrebató al cuarto de los cinco hijos que tuvieron desde 2002: tres de las criaturas murieron cuando apenas tenían unos días de vida, dos de ellas por una supuesta mala práxis de los médicos, explicó la pareja. Pero la última pérdida fue de la manera más trágica. Su hijo menor, de 4 años, salió de la vivienda y cayó por accidente en un pozo de agua. El matrimonio lo buscó por los alrededores y cuando se acercaron al piletón, vieron que una tapa metálica que lo cubría estaba corrida y que en el fondo estaba el pequeño, inmóvil. Ponce se metió desesperado, sacó al niño y le practicó primeros auxilios, pero todo fue inútil.

La tragedia ocurrió a las 15 en la finca El Montgó, situada sobre calle Matagusanos, al Este de ruta 14, Ullum. Allí vive desde hace un año y medio la pareja luego de que el dueño de ese predio contratara como casero a Ponce, contó Echegaray.

Ponce comentó entre lágrimas en compañía de su mujer que, en 10 años, ésta fue la cuarta desgracia que sufren con sus hijos: ‘en el 2002 tuvimos una niña con hidrocefalia y se nos murió a los días. En 2007 tuvimos un varón y dos años después otro bebé, pero los dos se nos murieron al poco tiempo de nacer por una mala práxis de los médicos. Por uno de esos niños, le hicimos juicio a los médicos’, dijo el hombre.

Y ayer, otra vez le tocó vivir una nueva tragedia a esa pareja. Echegaray comentó que estaba en el interior de su vivienda con su esposo y su pequeño hijo, Jeremías Santiago (4). El otro niño, de 8 años, estaba en la casa de su abuela.

En ese momento, el pequeño salió de la casa sin ser visto por sus padres y, al parecer, enfiló hacia la boca de un pozo con agua que la familia utiliza en sus quehaceres diarios.

Al parecer, el niño pisó la tapa, cayó unos 2 metros y golpeó su cabeza en el fondo de ese piletón que tenía poca agua, dijo la mujer. Cuando el matrimonio no vio a la criatura, salió a buscarla. Cuando se asomaron al piletón, encontraron al pequeño en el agua. Ahí, el hombre metió una escalera, bajó y sacó a Jeremías. Luego lo llevó a la casa y le dio respiración boca a boca, pero el niño ya había fallecido, explicó Echegaray.