La historia de la aviación sanjuanina fue forjada por un sinnúmero de ilustres voluntades, algunas ignoradas por el gran público, pero que hicieron posible que en nuestro medio naciera ese fantástico mundo de la aeronáutica. Es el caso de un coterráneo llamado Washington Walrond, un pionero en cuanto a la fabricación y vuelo de aviones planeadores. El nombrado nació casi con el siglo, en febrero de 1909, falleciendo en agosto 1993. De ascendencia escocesa, vivió primeramente en el departamento de Santa Lucía, en una finca situada en las cercanías de la actual "esquina del Sauce", y luego en otra propiedad rural bautizada con el nombre del "El Chuschal" en el distrito de Las Chacritas, departamento 9 de Julio. En estos lugares, especialmente en el último, comenzó a construir una suerte de prototipos de estos aviones con materiales de la zona, como madera de palmas y sauce colorado, seleccionadas por su dureza, resistencia y además por lo livianas que son. Don Washington, a cuyo saber innato se sumaron los conocimientos y las directivas dadas por el "Club Argentino de Planeadores Albatros" situado en Buenos Aires en el Partido de Morón; logró construir varios de estos aviones. Este club a su vez tenía un fluido contacto con Alemania, país avanzado en ese entonces en la construcción de aviones a vela. Mientras con ahínco se dedicaba a esta tarea, no descuidó su otro oficio: agricultor y exportador de pasas.
