La historia de la aviación sanjuanina fue forjada por un sinnúmero de ilustres voluntades, algunas ignoradas por el gran público, pero que hicieron posible que en nuestro medio naciera ese fantástico mundo de la aeronáutica. Es el caso de un coterráneo llamado Washington Walrond, un pionero en cuanto a la fabricación y vuelo de aviones planeadores. El nombrado nació casi con el siglo, en febrero de 1909, falleciendo en agosto 1993. De ascendencia escocesa, vivió primeramente en el departamento de Santa Lucía, en una finca situada en las cercanías de la actual "esquina del Sauce", y luego en otra propiedad rural bautizada con el nombre del "El Chuschal" en el distrito de Las Chacritas, departamento 9 de Julio. En estos lugares, especialmente en el último, comenzó a construir una suerte de prototipos de estos aviones con materiales de la zona, como madera de palmas y sauce colorado, seleccionadas por su dureza, resistencia y además por lo livianas que son. Don Washington, a cuyo saber innato se sumaron los conocimientos y las directivas dadas por el "Club Argentino de Planeadores Albatros" situado en Buenos Aires en el Partido de Morón; logró construir varios de estos aviones. Este club a su vez tenía un fluido contacto con Alemania, país avanzado en ese entonces en la construcción de aviones a vela. Mientras con ahínco se dedicaba a esta tarea, no descuidó su otro oficio: agricultor y exportador de pasas.
Los vuelos de estos planeadores, denominados técnicamente "Primarios", se realizaron en el otrora aeródromo situado en Marquesado, aproximadamente donde actualmente se encuentra el barrio de los oficiales del RIM 22. Aquellos vuelos, en donde además fueron protagonistas otros sanjuaninos, como don Juan Bustelo y Walter Klein, datan de 1934. El peso de aquellos planeadores eran de 88 kg. sin incluir el piloto. Los planeos alcanzaban a recorrer entre 300 a 400 m, a una altura de 30 m, aproximadamente, trayectos que para la época eran toda una conquista. Cabe decir que don Washington Walrond también construyó aviones a motor, como un biplano y un precario helicóptero. Con el biplano, aún lo recuerdan los vecinos más antiguos, era normal verlo volar sobre las típicas ciénagas de la zona y sobre el llamado arroyo de "Agua Negra", en el distrito de Las Chacritas.
