Sin dudas saltó como la gran polémica del fin de semana. En realidad fue doble polémica y justo estuvieron involucrados los dos grandes del fútbol argentino: Boca y River. En La Bombonera, todavía con luz natural, el árbitro Luis Alvarez hizo uso de su interpretación -como debe ser- y dio por válida la primera conquista de Boca. La que se dio tras un bombazo de Martín Palermo y que se incrustó en uno de los ángulos del arco de Huracán. Claro, en la acción previa a ese zapatazo la pelota le cayó al Titán quien, en su afán de dominarla, la tocó con su mano izquierda. ¿A propósito o involuntario? Lo cierto es que el movimiento dejó dudas. Sólo el propio Palermo sabe qué es lo que pensó en esas décimas de segundo: Si la quiso bajar a propósito o le pegó de casualidad. El árbitro interpretó la segundo y punto. Mirándolo por enésima vez por la tele, da la sensación que la rapidez del rebote no le dio tiempo a Palermo de sacar su brazo. En consecuencia hay que darle la razón al juez. Igual, la acción no dejó de ser polémica. Está claro que en el bunker de Huracán, todos pusieron el grito en el cielo.