15 de julio de 2018 - 00:00

Uriel debió ser operado de urgencia y una marea humana ayudó a su familia

En casa. Uriel Linares muestra en el celular una de las tantas acciones solidarias que se realizaron en su nombre, cuando debió ser operado en Córdoba por padecer síndrome de Wolff-Parkinson-White. Sus padres, Lida y Jorge, se sorprendieron por todo el apoyo que recibieron.

 

 

Uriel Linares, a sus 13 años, empieza a escribir en un nuevo cuaderno el desarrollo de su vida.

Apasionado jugador de hockey sobre patines en la Unión Vecinal de Trinidad (UVT), Uriel sufría cada tanto de taquicardias y realizaba los ejercicios que había aprendido de los médicos.

Lida Ferreyra, su mamá, recordó que la primera vez Uriel tenía 4 años y consultaron a un cardiólogo, quien les dijo que con el tiempo iban a desaparecer esas arritmias. "Desde aquella vez, a mi hijo lo vieron cinco cardiólogos y todos decían que esas taquicardias ya se iban a ir. Le hicieron toda clase de estudios. Electros, mapas, ergometrías, ecodoppler, holter. Solamente uno diagnosticó una clase de taquicardia, pero dijo que mi hijo debía seguir haciendo una vida normal", repasó Lida.

A fines de junio, durante un partido Uriel pasó por otro episodio en el que sentía como se aceleraba su corazón y mientras realizaba los ejercicios para estabilizarse, a su papá Jorge, otro padre de un compañero de hockey le recomendó que consultaran a un médico en Córdoba. El lunes 24 de junio lo hicieron y al otro día recibían un nuevo diagnóstico. Uriel sufría de un extraño síndrome, llamado Wolff Parkinson White. Se caracteriza porque el corazón tiene una vía eléctrica adicional que provoca su aceleramiento y está presente desde el nacimiento.

Desconcierto, impotencia, angustia. El mundo se derrumbó para los padres, mientras Uriel le preguntaba al médico si podría seguir jugando al hockey y tomar café, una bebida que le encanta.

La solución era una ablación y solamente el costo de la intervención era de cien mil pesos, recordó Jorge, cuyo oficio es de mecánico de autos.

Mientras hacían cuentas para afrontar los gastos, Lida pidió a distintos grupos de Whatsapp que realicen cadenas de oraciones por su hijo.

No sabía todo lo que iban a recibir.

Consiguieron los requisitos indispensables para tener un turno en el quirófano el 4 de julio y mientras un amigo los llevaba a Córdoba en su camioneta, comenzaron a llegar los mensajes de apoyo a la familia, al teléfono de Lida. "Nunca esperamos que hubiese la cantidad de llamados y mensajes que recibimos. Y no sólo de San Juan. Gente de Río Negro, Mendoza, La Rioja, Buenos Aires, San Luis y hasta de Chile llamó para darnos fuerzas en ese momento y la sorpresa no desaparecía en ningún momento".

Pero más allá de las palabras de apoyo, también surgieron campañas para ayudar a solventar los gastos para esta familia que vive en el Barrio La Chacarilla. "Lo que hicieron amigos, vecinos y otra gente simplemente fue algo extraordinario", afirmó Jorge.

Uriel es alumno del Colegio Gateway y allí se hizo una campaña. Y otra en el Santo Tomás de Aquino, donde cursó la primaria. En la UVT también querían contribuir para que Uriel tuviera las mejores condiciones para poder recuperarse y organizaron un encuentro el domingo de la semana pasada. Y hubo otras más.

La operación duró 3 horas y media y logró los resultados deseados. Uriel ya está recuperándose en San Juan, en su casa, junto a sus padres, su abuela materna y todo el cariño y respaldo que recibió de conocidos e incluso, de extraños.

 

 

Protagonistas

 

 

URIEL LINARES

  • "A mí siempre me gustó practicar deportes. Además de hockey, que es lo que más me gusta, hice fútbol sala, taekwondo, natación y otras actividades más. Muchas gracias por todo el apoyo que recibí cuando tuve que operarme".

 

LIDA FERREYRA

  • "Nunca esperaba tanto apoyo. Estaba muy angustiada cuando nos dijeron que había que operar a Uriel, luego de haber visto a cinco cardiólogos que nos decían que estaba bien. Ahora estamos muy agradecidos por todo lo que hizo tanta gente".

 

JORGE LINARES

  • "No sé si podremos agradecer como corresponde a todos los que hicieron tanto por nosotros en un momento difícil. Y también a los médicos que lo vieron en esta ocasión, Alejandro Peirone, Alejandro Strada y Cairo".
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