El balance del triunfo de la selección argentina ante su par de Alemania dejó también un saldo favorable en cuanto a la actuación del equipo en comparación a las anteriores presentaciones, tomando en cuenta cuando Maradona convocó a los que considera los mejores, aunque no ocurrió lo mismo con la máxima esperanza, Lionel Messi, quien todavía no consigue ser con la celeste y blanca el mismo que deslumbra en Barcelona.
Su inmensa categoría hace que todavía no se convierta en una consideración de fondo si debe seguir siendo un titular indiscutible en la selección, pero el rosarino tampoco mostró hasta ahora méritos para contar con ese derecho incuestionablemente. Anteayer en Munich, Messi ofreció un par de jugadas al principio del primer tiempo que exigió al máximo al andamiaje defensivo de Alemania para detenerlo, y nada más. Incluso en el complemento, cuando bajó un poco más porque la pelota no le llegaba perdió otro par de pelotas que no se convirtieron en peligrosos contragolpes alemanes, por falta de resolución de sus atacantes. En síntesis, el Messi elegido como el mejor jugador del mundo el año pasado no es el mismo cuando juega en la selección, y eso no deja de ser un problema difícil de resolver.
Quizás la mejor versión de Messi en la selección aparezca justo cuando comience el Mundial, motivado como nunca antes vistiendo esta camiseta. O quizás, cuando pierda la titularidad en la albiceleste y sus ganas de entrar mientras mire un partido en el banco de suplentes logren hacer vibrar esas cuerdas que tantas exquisitas melodías se produjeron con Lionel vistiendo la blaugrana de Barcelona o la albiceleste en mundiales juveniles. Pero que hasta ahora permanecen casi mudas en la selección mayor.
Sin dudas que todas las especulaciones podrán disiparse cuando el plantel esté reunido ese mes antes del comienzo del Mundial. Y ahí Messi tendrá el tiempo necesario para entenderse mejor con sus compañeros. En Barcelona, Messi se recuesta especialmente por derecha para realizar sus diagonales y se apoya mucho en el brasileño Alves, el lateral dueño de una enorme proyección. La selección hasta ahora no le brindó un "socio" con esas características, porque Maradona casi siempre dispuso que jugara un defensor central como marcador de punta. Otamendi fue el "4" ante Alemania y pasó poco y nada al ataque.
Con los entrenamientos, Messi podría aprender a jugar en equipo de otra manera como lo hace en el club catalán y también sus compañeros lo interpreten mejor para explotar sus condiciones. Bilardo apostó -y ganó- en 1986 a armar un equipo en función de Maradona. Ahora el propio Diego decidirá si hace eso o no con Messi. Si repite, a cruzar los dedos que Messi llegue inspiradísimo al Mundial. Y si el equipo no termina siendo Messi + 10 y el rosarino no responde, que se vea a tiempo e ingrese otro.
