Despegó a fines del 2007 y el año pasado fue todo un boom, con localidades agotadas ya a mitad de semana. Así, con ese respaldo, debuta la nueva temporada de café concert de Rapsodia, que mañana (y todos los domingos sucesivos) subirá a las tablas el show "Y éstas qué se creen". Con toques de revista porteña, la propuesta -que dura algo más de una hora y media- comienza con una presentación a la que siguen monólogos de humor, una entrega por capítulos de un culebrón y musicales. Todo muy bien aderezado con plumas, lentejuelas y purpurina, que le imprimen ese toque de glamour típico de estos espectáculos que -al menos por ahora- no tienen competencia en la provincia.
"En realidad hay como una idea base que se sostiene, pero en cada función modificamos algunas cosas, agregamos o cambiamos también de acuerdo a la reacción del público que haya esa noche, porque hay partes, como los monólogos o la novela, por ejemplo, que tienen una buena cuota de improvisación", comentó Danny, el "capocómico", que en su espacio juega mucho con "la realidad cruda", siempre abordada con un humor ácido. Danny -que también es el que baja los lineamientos para la sátira del culebrón (que le pinta una risa a los prejuicios hacia la comunidad gay) integra el elenco estable junto a Janet, José Luis, Thurman y Marcela; además de bailarines y algunos invitados especiales que ocasionalmente irán subiendo a las tablas en el transcurso del año.
Lejos de desorientar al espectador, esta idea de imprimirle dinamismo a las noches de domingo en Rapsodia han sido un acierto para la troupe, ya que -según sostiene- esto permite que el show no tenga una fecha de caducidad a corto plazo. Y además sorprende y divierte a sus propios protagonistas, cosa que luego trasciende el escenario, tal vez otra de las claves de su éxito.
"Si hacés lo mismo todo el tiempo, te van a ir a ver una vez y chau. En cambio así, incluso el público que ya fue puede volver a verlo", destacó Janet, "la más vedetona" del equipo, que el año pasado incluso se animó a un desnudo total y que asegura que a diferencia de los que todos pueden pensar, no es el público heterosexual que va a ver los shows -a veces mayoría- el más exigente, sino el de la comunidad gay.
"Son súper detallistas y tienen un gran sentido de la estética. Así que si caés bien ahí, está todo bárbaro", agrega Janet, que este año también se animó a incursionar en teatro.
Entusiasmados por el reconocimiento del público, expectantes por saber lo que sucederá este año y con ganas de ir por más; los hacedores del café concert de Rapsodia están listos para debutar mañana con una nueva temporada, al mejor estilo Matrix: recargada.