Walter Estrada es un ejemplo de perseverancia. El amor que siente por Unión de Villa Krause lo llevó a no bajar los brazos en el peor momento, como el año anterior donde prácticamente no jugó en el Federal ‘A’ y debió bajar a jugar el campeonato local. El ahora defensor central sabía que debía esperar su chance, que le llegó en este torneo siendo hoy por hoy titular indiscutido en el equipo de Antuña que hoy disputará en Salta, el juego de ida de Octavos de Final del Federal ‘A’ ante Juventud Antoniana.
-¿Cómo se vive este presente de Unión?
-Disfrutando el momento, contento pero tranquilo,sabiendo que queda mucho por delante, mañana (por hoy) empieza un nuevo campeonato y tenemos que estar concentrados para poder pasar.
-¿Pensás que fueron la ‘sorpresa’ por sacar de escena a los candidatos que tuvieron en la zona?
-Sí, quizás no éramos candidatos para salir primeros pero nosotros estábamos convencidos que podíamos ganar la zona y así fue, ganamos contra equipos importantes que se habían armado para ascender como Sportivo Belgrano y Gimnasia, fuimos la sorpresa ante los candidatos.
-En lo personal, ¿cómo vivís tu presente siendo clave para Antuña después de haber jugado el año pasado en la local?
-Lo vivo con mucha alegría porque sé que esto es fútbol. Las oportunidades no hay que dejarlas pasar. El año pasado jugué un solo partido en el Federal y fue contra Gutiérrez, después fui siempre al banco. Entonces decidí jugar en la local porque era necesario para no perder ritmo. Este año Raúl me dio la oportunidad gracias a Dios y trato de aprovecharla al máximo. Todo jugador quiere jugar siempre.
-¿Cómo se hace para salir de ese momento, qué se te pasa por la cabeza?
-Ese momento duro sirvió para aprender cosas, como por ejemplo tenés que esforzarte y entrenar el doble, todo jugador tiende a bajonearse pero a veces el técnico tiene sus elecciones y hay que aceptarlo, son las leyes del juego. Lo importante es eso, no caerse anímicamente, esa es la clave. Tenés que aferrarte a lo que querés.
-¿Y a qué te aferraste vos?
-Yo soy muy creyente en Dios y sé que él me dio la fuerza mental para que pueda seguir en esta profesión, el fútbol es mental. Yo he vivido muchas cosas con Unión. Momentos lindos y feos, por eso no iba a flaquear.
-¿Qué momento malo recordás?
-Descender a la B Local. Eso fue duro para el club, más allá que no se le da mucha importancia al torneo local. Para el club fue durísimo porque es feo jugar en la B, como institución tenemos que demostrar que estamos para más. Otro momento duro es haber perdido la final por el ascenso con Paraná, porque sabíamos que podíamos ascender por mérito futbolístico.
-Si bien falta mucho, ¿ascender este año sería sacarse esa espina?
-Y para los que estuvimos en ese plantel sería una revancha ascender por eso que pasó. Si bien agradezco que nos hayan invitado, no es lo mismo. Dar una vuelta, salir campeón, ascender por mérito propio es diferente, ojalá y Dios quiera que esta vez se nos pueda dar.
