A poco más de un mes de aquella gran alegría en suelo francés y ya metido en sus obligaciones diarias y en su familia, Darío habló de varios temas con DIARIO DE CUYO junto a su hija Florencia, una de las hinchas más firmes que tuvo la Albiceleste en Francia…

¿Qué queda en el recuerdo a un mes de haber ganado el Mundial en Francia?

– Se me vienen imágenes, un montón. Y no sólo cuando me voy a dormir. También por la calle, cuando me para gente y empezamos a hablar del Mundial.

– ¿Sos consciente de que apenas tres técnicos son campeones del mundo en el hockey sobre patines de varones?

– La otra vez un amigo me preguntó eso. Me puse a pensar y la verdad que sí. Antes que yo, lo fueron Santos Alvarez y Miguel Gómez. Pero como Miguel fue tantos años técnico eso no se notaba. Es más, él fue tres veces el técnico campeón. Pero en un altísmo porcentaje son los jugadores los que se merecen el título. Argentina se mostró como un muy buen equipo con un jugador extraordinario como Carlos Nicolía.

– En tus dos años como técnico llegaron dos veces a la final…

– En Angola hicimos un muy buen Mundial pero no se coronó con el título, simplemente. Tal vez aquel equipo no fue tan ofensivo como éste, pero igual fue un gran equipo. Este año si hubo algo que influyó es que todos siempre tuvieron presente que había que atacar. Y en el cuerpo técnico todos pusieron algo más que el trabajo específico que debían hacer.

– A último momento se te bajaron dos jugadores importantes, ¿influyó en algo?

– A lo mejor fue el destino. No sé qué hubiera pasado si hubiesen estado Pascual y Alvarez, que tuvieron lesiones que no los dejaron participar. Y bueno, David Páez, por ejemplo, aprovechó al máximo la oportunidad que se le dio y se transformó en un jugador importantísimo para el equipo, ya sea cuando le tocaba jugar o cuando le tocaba hablar también.

– Quedan dos años para un nuevo Mundial, ¿cómo sigue esto?

– Creo que las condiciones están dadas para que yo siga como técnico, pero hay muchas cosas que hablar. Hay que ver si las condiciones están. Hay que ver si quieren que siga. Pero para dentro de dos años, es decir para el Mundial del 2017, hay que cambiar muchas cosas. No ir veinte días antes para ver cómo se prepara un equipo para un Mundial. Acá se tienen que juntar los tres o cuatro que miran de más de arriba el tema y darle una solución definitiva a los problemas previos. Si no, no hay garantía para decir con sólo esto salimos campeones. No se trata sólo de poner parches.

– ¿En cuanto a los jugadores qué?

– Como te dije, lo de David fue una sorpresa muy agradable, pero todo el grupo de jugadores técnicamente son muy bien dotados. Seguramente dependerá de ellos el no perder este tiempo. Hoy son los diez campeones del mundo y, si vuelvo a armar el equipo, los vuelvo a elegir.

– ¿Puedo proponer que vos y Cocinero sean la dupla técnica para la Selección argentina de fútbol? Por ahí salimos campeones…

– (Risas). La verdad que con Daniel (Cocinero) estamos muy orgullosos de ser campeones con la Sub-20 y también con la mayor, pero la verdad que lo mejor es haber tenido en el primer grupo a muchos de esos jugadores que después se consagraron a nivel mundial.

– Somos campeones del mundo pero, ¿el hockey argentino, en especial el sanjuanino, está en ese nivel o dependemos de los muchachos que están en Europa?

– El instinto que los hace diferentes lo hacen aquí en San Juan. Que después se perfeccionen y adquieran experiencia en Europa, suma. El día que logremos que las canchas de San Juan se parezcan a las de allá, no hará falta que nuestros muchachos se vayan para llegar a un mejor nivel.

– ¿Te volviste a juntar con el grupo acá?

– Todavía no, pero estamos en eso. Lástima que ya se han ido algunos. Pero nos vamos a juntar.

– ¿Sos amigo de los muchachos?

– No sé si amigo, pero sí hay una relación especial con ellos. A Matías Platero lo conozco de niño, a otros de la Sub-20, a Josi García porque lo tuve varios años en Valenciano, y así.

– Cerramos, ¿vivís feliz y pensás en repetir el título dentro de dos años?

– Vivo feliz y no voy a negar que cada vez que hablo de hockey pienso en el equipazo que podemos tener dentro de dos años, pero falta mucho y tantas cosas para hablar que no tiene sentido pensar tan lejos.