– ¿Hace cuánto empezó con esto?

– Hace unos siete, ocho años. Nos entusiasmamos y fuimos para adelante. Porque antes habíamos estado con Obras Sanitarias, en el 2001. Pero dijeron que no habíamos puesto el dinero que prometimos y eso me molestó mucho. Al otro año me vinieron a buscar y dije que no.

– ¿Ahí largó su relación con el vóley?

– Tal cual. Y después se dio eso del proyecto de los hermanos Barrionuevo.

– ¿Le gusta el vóley?

– Ahora sí. Porque te vas metiendo. Se juega un nivel de vóley de lo mejor del mundo. No es como el fútbol, en el que sólo podés ver al Barcelona jugando buen fútbol. Lo otro se ha emparejado para abajo.

– Cuando contratan un jugador, ¿se mete?

– Jamás. El día que interfiera en el trabajo de otros, me pongo yo de técnico. Para eso está el responsable. Dentro de un presupuesto que tenemos acotado, el técnico busca los jugadores en distintos lugares del mundo y con la base que tenemos, se encara otra temporada.

– ¿Cuál es el secreto para que las cosas vayan bien y la efectividad no decaiga?

– En el vóley apareció Quique Valle como mánager y yo dejo en manos de él las decisiones. Doy mucha libertad en el trabajo a la gente. Controlo y rectifico si veo que hay un error.

– ¿Por qué se enoja cuando piensa que no es reconocido el vóley de UPCN?

– Yo estoy convencido de que si hay algo a nivel colectivo en San Juan en lo deportivo es el vóley. Si uno sale tercero en el mundo en un deporte colectivo es muchísimo. Además al nivel que se juega. Por eso creo que todos tendrían que estar pendientes del vóley. Yo de fútbol estoy saturado. El vóley en San Juan tiene una historia grande. Primero fue Obras, ahora somos nosotros. El boxeo, por ejemplo, es un deporte individual. Que se ha extendido tanto en coronas y categorías que ha ido perdiendo su nivel.

– ¿Usted es un tipo pasional?

– Y sí… mucho. Juego a matar o morir. No existen los términos medios. Pero, cuando me he equivocado o algo por el estilo, me he retractado. Le he pedido disculpas a quien haya ofendido en su momento. Somos personas y nos equivocamos.

– Bueno, es pasional, ¿y qué más?

– Perfeccionista. No me gusta emprender algo que no funcione o emprender algo para fracasar. Siempre he tratado de hacer lo mejor en el lugar que estoy. Quizás la política me enseñó algo que alguna vez escuché, que dice que en el lugar que a uno lo ponen tiene que tratar de ser el mejor.

– ¿Hace cuánto tiempo se metió en la política, en lo gremial?

– En la política, allá por el ’65, el ’67. Por ese entonces un militante pleno. En aquellos tiempos, con el retorno de Perón, en el ’73. Me acuerdo del ’76, detenido por jugarme por una causa. Como sindicalista, desde el ’78, ’79 más o menos. Y al frente del UPCN, en el ’84. Ya llevo nueve períodos como secretario general.

– ¿Está arrepentido de algo?

– ¿Qué? ¿De esto? No, esto me apasiona. Es lo mejor que me puede haber pasado en la vida.

– ¿Cuándo se le prendió esa lamparita por meterse en el mundo deportivo?

– Todo esto empezó con San Martín. Soy hincha de Boca, pero también lo soy de San Martín. Es que es un club al que yo iba de chico. A la pileta, especialmente. Ahí jugué hasta el waterpolo. Con ocho años, diez años. San Martín, en el fútbol, me entusiasmó mucho. En el año ’87 vino alguien que me propuso ayudar al club y que el tema fuera recíproco. Los afiliados de UPCN podían entrar gratis a la cancha o tener ingreso al camping que estaba detrás de la pileta y el equipo llevaba UPCN en el pecho. Cómo será que hasta empezamos a administrar la pileta con el Sindicato y todo funcionaba perfecto. Después hubo elecciones y todo fue cambiando.

– ¿Quiso ser presidente de San Martín?

– No, porque acá, en el Sindicato, hay hinchas de San Martín, de Unión, de Desamparados, de Peñarol y de muchos otros equipos, entonces me parecía poco ético poner la cara en un club determinado.

– ¿Hay buenos dirigentes en el deporte sanjuanino?

– Seguro que los hay. Por ahí faltan recursos y otras cosas, pero se las arreglan. Para ser un buen dirigente fundamentalmente hay que saber elegir. Si yo tengo un técnico que sabe elegir estoy en el camino correcto. De hecho Bolívar el año pasado gastó un montón en traer jugadores y no logró nada. Este año ha vuelto a gastar más que nosotros. Pero hay que esperar a la definición si nos toca con ellos.

– Si ganan el título en esta Liga serán pentacampeones en forma consecutiva…

– Sí, así es. Bolívar tiene seis, pero sólo cuatro son consecutivos, igual que nosotros. Si ganamos este título de Liga, agarro la camiseta y me voy. Ojo, también tenemos dos Sudamericanos, uno de ellos ganado en Brasil. Y fuimos terceros en un Mundial, algo que nadie del vóley en la Argentina lo logró.

– ¿Y usted gozó aquellos momentos inolvidables?

– Yo en el Mundial me fui en el tie break cuando jugábamos contra los brasileños por la medalla de bronce. Me fui del estadio porque no aguantaba los nervios. Y, como soy cabulero, dije "estos ganan porque yo no estoy, entonces me voy".

– ¿Hay algún proyecto inmediato?

– Hay un club de fútbol que me ha hablado, pero no puede ser. Si vos no estás en el club en forma permanente, estás perdido. El que maneja un club tiene que vivir en el club. Los de afuera son de palo. Para que me meta en el fútbol, el club tendría que llamarse UPCN Fútbol Club.

– ¿Y eso del predio de UPCN?

– Ya lo hemos comprado. Y está todo terminado el tema de los planos para hacer un microestadio. Que tenga una capacidad para 3.000 personas. Techado, con estacionamiento para unos 300 autos. Está en la calle Gral. Acha entre el Barrio Edilco y la Virgen de Fátima, con salida a la ruta.

– ¿Algún secreto?

– No tengo.

– ¿Y un sueño?

– Salir campeón del mundo en el vóley con UPCN en Brasil, en noviembre. Muy difícil, pero es un sueño que no me lo saca nadie.

– ¿Vive feliz?

– No, sólo hay momentos. En la vida nadie es totalmente feliz. Tengo una familia. Tengo hijos y tengo nietos. Y cuando hay una familia siempre hay problemas. Por eso digo que la felicidad no es completa.

– ¿Y sus sueños políticos?

– Ninguno. Ni siquiera objetivos políticos. Yo sólo sé que quien me conduce a mí en el Partido Justicialista, que es José Luis Gioja, decide en definitiva por mí. Sólo tengo que obedecer. Yo no voy a ir solo por la mía. No voy a pelear ninguna interna con nadie.