Ya lo "pidió" Marcelo Gallardo tras un golpazo de su River en el Monumental como fue aquel 0-1 ante Gremio por la Copa Libertadores. En la revancha de esa histórica semifinal en 2018, sus dirigidos le dieron la razón con el 2-1 a favor y el boleto a la final del certamen ante Boca, que terminaría con la coronación en Madrid. El Muñeco les solicitaba a sus hinchas-fieles que creyeran en ellos porque había con qué creer. Eso hizo ayer un visiblemente golpeado Lionel Messi tras el palazo que fue el 1-2 ante Arabia Saudita, en el debut del Mundial de Qatar (el último de la Pulga) dejando atrás un invicto tremendo de 36 partidos. Esa racha cortada es poco al lado del pesar que generó la derrota ante un equipo de tercer o cuarto nivel mundial. Pero, de cara al futuro cercano, el capitán pidió tener fe: "A la gente le digo que confíe, que este grupo no los va dejar tirados" y agregó "hay que estar más unidos que nunca, como viene demostrando este grupo, es fuerte de esa manera y ahora más que nunca. Hace mucho tiempo que no teníamos un golpe tan duro y ahora hay que demostrar que es un grupo de verdad".

Messi tiene razón en lo que pide. Argumentos existen. Es que aunque Argentina tuvo su peor actuación en el momento menos indicado, no es menos valedero que cuenta con jugadores de excelencia. Players que se destacan en sus clubes y que saben de este tipo de batallas. Empezando precisamente por el propio Messi, quien desde la Copa América ganada el año pasado mutó su semblante con la celeste y blanca en el pecho. Se quitó una mochila enorme de peso de su espalda. El Dibu Martínez es un arquero de elite, igual que hoy es el central Nicolás Otamendi, el volante Enzo Fernández y el goleador Lautaro Martínez.

A la jerarquía individual, Lionel Scaloni supo transmitirles una idea de juego. Conceptos, prioridades y orden para conformar un equipo que aún mantiene el rótulo de candidato: el tropezón inicial de Qatar no le saca esa chapa. El DT, que tomó decisiones clave en su gestión de cuatro años, demostró que tiene firmeza y cuenta más aciertos que errores en el mando. Ahora está ante un desafío inmenso, buscando encaminar la clasificación sabiendo que el margen de maniobra de cara al choque del sábado ante México es nulo. Un dato: si Argentina cae ante el combinado que conduce Gerardo Martino, a casa. Sin vueltas…

En la intensidad este equipo se hizo muy fuerte. A esa preponderancia física le agregó concentración y así pudo doblegar a rivales de peso como por ejemplo Italia en la Finalissima de Londres.

Las "sociedades" son algo que funcionó en muchos pasajes de la era Scaloni. Por ejemplo en la zona de volante con Paredes y De Paul, ambos de magro bautismo ante los árabes y que deben volver a una versión mejor. En ataque, el tridente de Di María-Messi-Martínez también debe aparecer en su esplendor. Son las cartas fuertes de una ofensiva que también cuenta con actores de reparto más que destacados, siendo Julián Álvarez el principal en este rol.

Messi pidió creer, igual que Gallardo hace cuatro años atrás. Ese River tocó el cielo con las manos en el Santiago Bernabéu. Argentina, por lo pronto, debe volver a soñar con los pies en la tierra.

Caer no lo dejó afuera

El 1-2 contra Arabia es la sexta derrota de la Argentina en un debut mundialista y pese a ello en las anteriores tres ocasiones, la Selección siempre accedió a la siguiente fase. Es decir, el golpe inicial contra los "verdes’ en Qatar no garantiza que la historia tenga un final de pesadilla. La última caída en un bautismo fue en "Italia 90" con aquel recordado 0-1 ante la desconocida Camerún (foto). El seleccionado que era campeón del mundo y que conducía Carlos Bilardo luego se repuso para caer en la final contra Alemania.

El anterior antecedente resultó en "España 82" con el 0-1 frente a Bélgica en el estreno, también siendo la Argentina entonces actual campeón del mundo. Bajo la conducción de César Menotti se accedió a la ronda siguiente, donde finalmente se quedó en el camino. Mientras que en "Alemania 74" se cayó 3-2 ante Polonia y pese a ello se llegó a la próxima fase quedando ahí afuera.

En tanto, también perdió en el debut de 1958 (1-3 con Alemania Federal) y 1934 (2-3 ante Suecia), en ambas ocasiones quedando afuera en la fase de grupos.