La campaña de San Martín en condición de visitante, que terminó el lunes con la derrota ante Estudiantes por 2-0, fue mala y los números lo reflejan: fueron 9 partidos y sólo ganó 1. El resto: 2 empates y 6 derrotas. Pobre y puntos que se dejaron pasar para un equipo que está al borde de caer en zona de descenso (tiene el 4to peor promedio) y que mucho tiene que ver los porcentajes que arroja con cada presentación lejos del Hilario Sánchez, donde además recibió 15 goles y anotó 7.

Arrancó muy mal con 4 derrotas al hilo (San Lorenzo, Newell’s, Racing y Godoy Cruz; 3 bajo la batuta de Facundo Sava) que lo condicionaron para el resto del torneo Inicial y por eso cambió ya con Perrone al frente. Con nuevo DT el planteo y sistema dentro de la cancha fue otro. Apareció en acción el 3-4-1-2 que estrenó de visitante en la 9na fecha ante Boca en la Bombonera.

Ese juego finalizó 1-1 y no sólo el Verdinegro le puso fin a su sequía. Sino que obtuvo el primer punto de la historia enfrentando al Xeneize. Incluso jugó más de un tiempo con un hombre menos, que de lo contrario hasta podría haber dado el batacazo.

A partir de ahí se dio cuenta que podía jugarle de igual a igual a cualquiera, en incluso ir por más. Y lo obtuvo ante Unión, en Santa Fe, al que superó 2-1 en lo que terminó siendo el único juego en el que se adueño de los 3 puntos.

Porque más allá que luego empató en Argentinos Juniors 1-1, había otro mensaje. El mismo que estaba internalizado en el equipo. Que pareció en esa racha de 3 partidos despegar y pasar a ser un rival de temer para cualquier equipo, por cómo planteaba el juego.

No obstante Lanús, que venía en un gran momento y la posibilidad de campeonato, le aplicó un freno, lo superó 2-1 para una racha que llegó a su final. Y que se completó con la caída en La plata frente al Pincha.

En total obtuvo 5 puntos, que sumandos a los 13 que sumó de local, redondean los 18 que hoy tiene en total. Para una campaña pobre, que le complicará y exigirá más en el primer semestre del 2013 y que mucho tendrá que ver con lo que propuso de visitante.

Es que en este torneo Inicial, empezó siendo un equipo que no encontró su lugar, con líneas muy separadas y sin una propuesta sólida que le dieron la salida a Sava. Asumió Perrone y en su estreno en Mendoza ante Godoy Cruz, se metió tan atrás que cuando el Tomba le convirtió nunca tuvo armas para revertirlo.

Sirvió para cambiar el sistema y entró en acción el 3-4-1-2 que acumuló 3 partidos sin perder de visitante, aunque no pudo sostenerlo por más fechas porque los creadores dejaron de serlo, perdió la convicción, la contundencia, los errores se multiplicaron y fue también una consecuencia de lo que propuso de local.

El resultado fue este sube y baja que muestra su campaña fuera de Concepción, que no resultó la esperada para un equipo que quedó comprometido con la pérdida de la categoría sino mejora en cada salida, que es donde se definen varios de los descensos, porque para este semestre, lo que propuso y obtuvo afuera, fue para el olvido en una cuenta pendiente a saldar.