El señor G. Gallardo se convirtió en el Napoleón de River en gran medida por ganarle los mano a mano a Boca, algo que no ocurría en su época de futbolista.

"Tenemos jugadores que saben cómo afrontar este tipo de partidos". Con el pecho inflado de orgullo, Marcelo Gallardo declamó esta frase en su análisis post consagración en la Supercopa Argentina. Seguramente en la frase del Napoleón de Núñez esté buena parte de la explicación para que la tendencia de la década pasada haya cambiado y ahora sea River el que luce todopoderoso cuando se cruza con Boca. El Muñeco sumó su tercer éxito en igual cantidad de series o partidos por un título ante el eterno rival, siendo esta la primera vez con Guillermo Barros Schelotto como DT del xeneize. Lo hizo en la Sudamericana 2014, en la Libertadores del año siguiente y antenoche en Mendoza.

Un dato que también avala su premisa de jugar los superclásicos a "contramano" del estilo histórico de River de ir siempre para adelante se ve en la fortaleza defensiva que tiene en estos cuatro partidos y medio ante los "primos". Cero gol recibió el Millonario y convirtió cuatro que le bastaron para las alegrías más grandes de los últimos años.

Pero esa "superioridad" que siente Gallardo y sus dirigidos cuando se miden con Boca, parece haber sido ya captada del otro lado. "Lo que pasó hoy (por el miércoles) no nos puede ocurrir en una final", así de directo Carlos Tevez brindó su diagnóstico extrafutbolístico de lo que vio en cancha, siendo él un claro ejemplo de la carencia de respuestas ante la adversidad. Basta con entender que Leonardo Ponzio sea el más ovacionado, luego de Gallardo, por los hinchas del Millonario. Su lucha titánica en las series internacionales mencionados le valieron esa ubicación de privilegio.

¿Qué tiene que hacer Boca para que cambie esta tendencia innegable? Primero y como ocurre en cada situación de la vida, aceptar el problema. El Mellizo no parece entenderlo así: "No fueron más que nosotros. Patearon dos veces y nos anotaron. Por eso ganaron", fue su resumen tras el 0-2 en Mendoza dejando claro que no piensa que haya falencias. Sin una modificación del pensamiento que parte desde el cuerpo técnico y salvo que la diosa fortuna le brinde una mano gigante, el xeneize podrá torcer la historia. Más aún con un equipo anémico de líderes de otros viejos buenos tiempos.

Sin autocrítica. Obstinado como en su tiempo de jugador, Guillermo no muestra signos para cambiar ante el eterno rival.

"Ganarle una final a Boca te da un plus. Es una de alegrías más grandes de este plantel". RODOLFO D"ONOFRÍO - Presidente de River

La ironía por Tevez

La frase que usó el Apache cuando volvió a Boca y ganó su primer superclásico, esta vez le jugó en contra y desde River se aprovecharon con humor en un meme.

Ingenio puro

El bochorno en la Libertadores del 2015 con el gas pimienta lanzado por el Panadero y Los Simpson también sirvieron para gastar a los "primos".