Será un rostro feliz o uno con la mirada perdida. Con los brazos y puños en alto o con las rodillas flexionadas. Algo será, según el resultado deportivo. Lo único que es seguro es que será una de las imágenes que se difundirá en todo el mundo.
Es su primera final de un Mundial de fútbol y el rosarino Lionel Messi, que viste con la pesada 10 de la Albiceleste, escribirá hoy una de sus páginas más importantes en el libro que editan los argentinos.
Si es ‘controlado’ por el cerrojo defensivo alemán, se hablará de su impotencia. Y con colaborar en la gestación de un gol que signifique la victoria argentina será suficiente para resaltar su genialidad.
¿Que Mundial jugó hasta ahora Messi? Si bien es actor principal en el equipo que logró un lugar en la gran final, siempre se espera un poco más de él. Los números dan un balance más que positivo.
Con 4 goles y 1 asistencia fue el abanderado para llegar hasta el partido de cuartos de final. Ya en el primer partido se sacó la mufa de no haber marcado ni un gol en el Mundial pasado, que significó también el 2-0 parcial ante el Bosnia que luego descontó.
Logró el triunfo ante Irán cuando los medios empezaban a pensar en el título que informara que la candidata Aregentina no podía con la humilde iraní.
Se lució en los dos goles ante Nigeria. Y luego, ya en octavos generó la rápida jugada de contragolpe que terminó ejecutando Angel Di María.
¿Se recordará eso si Messi no brilla en la final?
Siempre tiene dos rivales encima. La fórmula que prefieren los técnicos es combinar a un volante y un defensor, según la zona donde esté el argentino, para tenerlo controlado.
En Alemnia Bastian Schweinsteiger y Sami Khedira serán esos perros de caza, junto a un central o lateral según la ocasión, de sacarle hasta el aire a Lionel.
Y si hay algo por lo que los alemanes siempre fueron más que respetables es por su disciplina táctica.
Pero Mesi también sabe que está ante la oportunidad que soñó desde que era chiquito. Ganar el Mundial, con la celeste y blanca.
Y que esas chances se dan apenas una vez cada cuatro años. Ya vivió dos pasadas en las que hoy le demuestran que estar donde está se asemeja a ese tren que paró en la estación y no se sabe si volverá a pasar. Motivación, no le falta.
En síntesis, podrá ganar o perder.
