Buenos Aires, 4 de septiembre.- Pase ‘tres dedos’ a Sergio Agüero, centro atrás para Erik Lamela, dueño de la pelota parada para el cabezazo de Federico Fernández y, como frutilla del postre, una definición de lujo. Tres asistencias, un gol, corridas de acá para allá y estampa de crack. El partido de Angel Di María ante Alemania, en la goleada amistosa por 4-2, rozó la perfección.

