Cuando Lucas Matthysse cayó en el cuadrilátero californiano dio la sensación que no estaba derrotado. La impresión era mucho peor: el chubutense, quien en la previa dijo que estaba preparado "mejor que nunca", parecía abatido. Superado por la situación y no tanto por un rival como el discreto invicto ucraniano, Viktor Postol, que se quedó con el cetro superligero del CMB. La Máquina confirmó esta presunción con sus primeras declaraciones: "No me salió nada esta noche. El golpe lo sentí, aunque podía levantarme. Igual, preferí cuidar mi ojo izquierdo porque sentí un dolor muy grande y pensé que podía tener desprendimiento de retina", subrayó.

Sus palabras sonaron a poco. Dejaron gusto a fósforo, en igual proporción a lo que hizo Matthysse durante los diez rounds que duró el combate donde se lo notó atado. Nervioso. Demasiado tenso. No es la primera vez que el mejor pupilo que hoy tiene Oscar de la Hoya transita estas situaciones adversas, donde claramente le falta ese plus que todo campeón debe tener.

En el comienzo del domingo apareció la película de su caída ante Danny Garcia, cuando una fisura en su cara lo dejó en la puerta de la gloria. Contra Postal no hubo fisura, aunque sí la misma carencia de actitud y empeño para buscar lo que todo boxeador sueña: ser campeón ecuménico. Matthysse no tiene esa cualidad (al menos no lo desmotró) y difícilmente la adquiera a sus 33 años.

Según revelaron en la transmisión de Space, el propio mánager de Matthysse, Mario Arano, se acercó al rincón de su púgil promediando el sexto asalto para consultar qué ocurría que Lucas no tiraba las manos, si estaba lesionado. Cuty Barrera, su entrenador principal, le respondió que no tenía ningún problemas físico.

Hacía ruido ver a Matthysse entregarse a la cuenta final del árbitro cuando cayó al suelo. Las imágenes de la Hiena Barrios todo ensangrentado y buscando equilibrio ante Popo Freitas eran todo lo apuesto. Ni hablar del legendario Víctor Galindez con su cara empapada de sangre y tratando de limpiarse contra la camisa del árbitro en el pleito ante Richie Kates, en la defensa del argentino del título semipesado de la AMB.

En épocas de carencia de títulos mundiales para argentinos, Matthysse era una gran esperanza. Se quedó en eso…

Por Gerardo Alaniz

DIARIO DE CUYO