6 de noviembre de 2017 - 00:00

La felicidad de los gladiadores

Todos en el equipo Granate coincidieron en la importancia de la consagración.

"¿Qué te puedo decir? Que esto es lo máximo. Que mi vida es el hockey. Que ganamos el título porque siempre fuimos fieles a nuestras convicciones…". Mariano Ortiz, llorando efusivamente, decía lo que le salía de su corazón. "Siempre tuvimos fe en nosotros mismos. En que podíamos a ganar esta Liga. En darle valor a todo lo que hicimos durante el Campeonato. A nuestro trabajo. Y se nos dio. Creo que fue merecido, aunque sufrimos porque Murialdo es un gran equipo y por momentos se nos hizo todo difícil. Ahora hay que festejar…" El autor del gol de oro para la UVT siguió recibiendo abrazos efusivos. Besos. Y felicitaciones de todo tipo.

 

El arquero Mauro Puzzella definió la alegría en un sólo concepto: "Es la felicidad plena y el premio al trabajo responsable y en equipo". Andrés Sillero, íntegramente mojado aclaró a su vez que "Este título no llega de casualidad. Es el premio al esfuerzo, a la unión y a la humildad".

 

El pibe Franco Pósito dijo a su vez: "Todo jugador sueña con estar en una final y salir campeón. Por suerte se me dio ahora, bien joven. Se lo agradezco a todos mis compañeros".

 

En otro rincón de la cancha, los jugadores de Murialdo de Mendoza trataban de digerir el mal trago. Pablo Sáez, el más experimentado, aclaró "sólo quiero felicitar a los muchachos de la UVT, pero sólo a ellos por lo que consiguieron. El destino quiso que ellos tuvieran primero la oportunidad del libre y no nosotros. Le dije al árbitro (Alcaide) que cobrara lo que debía cobrar pero creo que inclinó la balanza. Ya está. Dimos todo y no se pudo. Tenemos que levantar la cabeza y meterle para adelante".

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