Julieta Molina no tiene descanso. Entre los estudios y sus entrenamientos, la chica oriunda de Valle Fértil no tiene prácticamente tiempo de descanso. La chica oriunda de Valle Fértil -cuna de atletismo-, es hoy la única vallista que hace la prueba de marcha, disciplina en la cual viene de consagrarse campeona nacional el pasado fin de semana. Pero detrás de ese logro hay mucho sacrificio, con largas horas de entrenamientos y muchos kilómetros en la semana, pausa de los estudios. 

"Creo que es algo que me apasiona, por eso hago el sacrificio que hago", afirma la atleta. Empezó en el atletismo hace cuatro años, cuando el atletismo en Valle Fértil comenzó a ser un boom, con decenas de chicos intentando explotar su talento que, por los logros que obtienen los atletas nativos allí, parecen traer un don en el ADN. Y la chica no fue la excepción. Al primer Nacional que asistió en Mendoza, a los tres meses de haber comenzado a competir, su entrenador Darío Nuñez la animó a practicar la prueba de marcha y si bien reconoce que al principio no le gustó, se animó y hoy está posicionada como las mejores exponentes del país. 

Julieta con su entrenador de ADN Darío Nuñez

"Al principio no me animaba porque es muy difícil. Estaba negada, pero me animé, tiene una técnica diferente y necesité una maduración muscular. Ahora estoy enamorada de algo que en un principio no me gustaba. ¿Qué tiene de especial esta prueba? Tenes que ir buscando la perfección siempre para que no te descalifiquen", expresó la única atleta vallista de marcha. La marcha atlética es la disciplina donde se intenta caminar lo más rápido posible sin llegar a correr. El límite entre la marcha y la carrera se establece en el momento en que cada atleta pierde contacto con el suelo de manera visible.

El campeonato conseguido el domingo en la categoría Mayores significó la sexta medalla nacional para la chica, que ya había sido campeona nacional en U18 y U23, obtuvo medalla de bronce en los Juegos Evita 2019 y fue subcampeona nacional en los Nacionales 2019 y 2021. El título conseguido en Entre Ríos significó mucho para la vallista porque derrotó a la santafecina Sofía Kloster quien fue campeona en los últimos seis años consecutivos.

Pero para que la sanjuanina lograra destronarla valieron las semanas de concentración en Cachi, Salta, donde realizó trabajos en altura a 2.300msnm. "Mientras entrenaba en Salta conocí a un atleta mundialista de marcha, así que junto a mi entrenador Darío Nuñez lo exprimimos al máximo y yo llegaba tranquila al Nacional porque sabía que había entrenado bien pero también sabía que tenía a la mejor del país y que nadie nunca podía destronar, asi que fue una felicidad plena consagrarme", comentó. 

EL DEPORTE Y LOS ESTUDIOS

Julieta Molina al año de haber comenzado a practicar atletismo tuvo que dejar su Valle natal para viajar a la ciudad y poder estudiar Diseño Gráfico. Hoy está en  el Tercer Año de la carrera que se cursa en la UNSJ y para poder llevar adelante sus dos pasiones dice que tiene que rebuscarselas para poder cumplir con las dos. "Hay días que salgo a entrenar a las 6 de la mañana para que me de el tiempo de volver, ir a la facultad, almorzar y volver a entrenar por la tarde. Es depende el calendario de entrenamientos que tenga, pero hay semanas que tengo que completar 160 kilómetros semanales y si o si tengo que salir en doble turno porque sino no llego", afirma. Reconoce que el descanso es fundamental para poder realizar las dos actividades, pero sus estudios le demandan trabajos prácticos a diario que lógicamente debe cumplir. "Mis días se pasan entre estudios y entrenamientos pero valen la pena porque amo las dos cosas que hago", manifiesta Julieta que este fin de semana aprovechando Semana Santa irá a Valle Fértil después de dos meses y medio sin ver a su familia. 

"El atletismo es un deporte donde tenes que tener constancia, no hay fórmula mágica. Mi sueño es ser mundialista pero se que eso me llevará años de trabajo"

¿Qué metas se pone por delante? Seguir trabajando de la misma manera. batiendo récords y haciendo marcas que le permitan seguir alimentando su sueño de llegar algún Mundial. "Antes lo hacía por hobby pero el año pasado hice el click y me puse más profesional. Mi sueño es ser mundialista y representar al país, se que no es magia pero es un camino largo en el que vamos bien", comentó la vallista que hoy ya tiene récord de Cuyo y aspira a bajar el récord argentino.