Delirio. Jugadores, cuerpo técnico, dirigentes e hinchas de Desamparados celebran con la Copa el Torneo de Invierno. Ante siete mil espectadores, el puyutano sacó a relucir su mayor oficio en estas instancias contra Alianza.

 

 

Experiencia: conocimiento de algo, o habilidad para ello, que se adquiere al haberlo realizado, vivido, sentido o sufrido una o más veces. Justamente en saber cómo disputar una final estuvo la diferencia, no menor más allá del 2-1 en el marcador, entre un Desamparados con jugadores de oficio frente a este Alianza muy empeñoso, pero que le faltó ese plus de conocimiento en este tipo de instancias.

Porque Sportivo redondeó una final a puro oficio, teniendo siempre la tranquilidad de saber cómo manejar el ritmo del partido y, sobre todo, pegando en los momentos clave: en el arranque con el gol de Gonzalo Narváez a los 12" y pasando la media hora del complemento justamente con su Mago, el eterno Silvio Prieto, quien con un cabezazo le dio el título del Torneo de Invierno a su amado club. De esta manera, el víbora quedó a un paso de cortar esa sequía que lleva desde 1991 de no ganar de manera oficial una temporada doméstica. Es que ahora tendrá dos chances para cumplir ese objetivo: adjudicarse el Torneo de Verano que arranca la próxima semana o imponerse en la final ante el campeón de dicho certamen. Ahí sí, de manera oficial será el campeón sanjuanino en el 2018 y así cortará 27 años de abstinencia. Por lo pronto, ayer su público se dio un gran gusto al entonar esa añorada canción que reza "dale campeón, dale campeón...".

 

Desamparados, igual que hizo ante Unión en semifinales hace una semana, tuvo la mano pesada. Cada vez que llegó a fondo supo marcar la diferencia.

Desamparados jugó 17 partidos en el Torneo de Invierno: ganó 10, empató 4 y perdió 3.

A la docena de minutos, Narváez abrió la cuenta con su remate, cuando en el fondo de Alianza no pudieron despejar un centro que cayó en el medio del área. El víbora se replegó y apeló a su experiencia para dejar que el Lechuzo hiciera todo el gasto. Ahí, desnudó los nervios de un finalista que tiene un gran futuro pero que ayer pareció pesarle un poco este tipo de encuentros.

 

El equipo de Alejandro Schiaparelli tuvo la virtud de igualarlo apenas largó el complemento con un derechazo a los 7" de Enzo Díaz. El trámite del partido no cambio y Alianza siguió teniendo el rol protagónico.

 

Con más de media hora de juego, los penales comenzaban a tomar fuerza. Pero un error infantil en la zaga lechuza dejó solo en el área a Prieto, quien con un frentazo desató la locura de todo Puyuta.

 

Pese a mover el banco de suplentes, ya no había respuesta en Alianza y entonces fue un ir sin convicciones en la búsqueda de un empate que jamás llegó.

 

Desamparados fue inteligente y supo esperar su momento.

 

Como le pasó en la fase regular cuando recién se metió en semifinales en la última fecha, ayer esperó y pegó a fondo.

 

Tuvo en los Emanuel, Guirado y Décimo, Nicolás Sottile, Gonzalo Narváez y Silvio Prieto (goleador del equipo en el torneo con 5 gritos) a los baluartes de esta alegría.

 

Sin lucir, fue capaz de hacer lo que pretendía y con un entrenador como Víctor Andrada que supo leer muy bien el encuentro. Así, el oficio de varios de sus referentes le dieron el camino a la gloria a este Desamparados. ¡Salud, campeón!

 

 

Claves de la final

 

Apertura

El gol de Narváez en apenas 12 minutos de partido le permitió a Desamparados tomar el rol que mejor le sienta: dejar que el rival haga el gasto mayor y buscar la contra.

 

Atípico

Alianza no tuvo su mejor versión ayer en el Bicentenario: los nervios ante una final parecieron hacer mermar el rendimiento de varios de sus jugadores más importantes.

 

Letal

Pese a sus 34 años, Silvio Prieto ratificó que su calidad permanece intacta. Más allá del gol clave para el 2-1, resultó siempre una descarga para sus compañeros en la ofensiva.