-¿Cómo te trata este presente futbolístico?

-Muy bien, me estoy sintiendo como yo quería. Porque arranqué de menor a mayor; en 9 de Julio empecé sobre la hora. Arreglé un viernes y el torneo empezaba un domingo, entonces no hice pretemporada y necesitaba esa base aeróbica. 

-Dicen que el talento no se pierde, lo demostraste ante Unión (en el Oficial se despachó con un golazo de 40 metros)

-Sí, creo que lo que uno aprende no se olvida nunca. Por ahí el fútbol cambió tanto, que ahora pasa más por lo físico que lo táctico o técnico. Uno trata de aprovechar lo que sabe y volcarlo al campo de juego. Lo bueno es que el miércoles salió y sirvió para que el equipo ganara y quedara puntero.

-¿Creés que se te puede abrir la chance para algún Federal?

-Siempre fue la idea. Uno estando en actividad puede pegar el salto. En el fútbol todo es posible. La idea es hacer lo mejor posible con 9 de Julio y después ver que sale pero ahora la cabeza está puesta en el "Nueve’.

-¿Porqué te perdiste tanto del mapa futbolero?

-Porque el futbolista que sale del ruedo se pierde. Si vos no te mantenés en actividad, se pierde. Me pasó eso después de jugar el Oficial con Sportivo el año pasado, el segundo semestre dejé de jugar y quizás alguno ni sabía si estaba jugando o no. Por suerte 9 de Julio me abrió las puertas y aquí estoy. 

-¿Te duele que Sportivo no te abra las puertas después de todo lo que le diste?

-No sé si es dolor o qué, pero me hubiese gustado que fuese distinto el trato. Por ahí no se manejan de la mejor manera pero no tengo rencor con nadie. Si hoy prefieren otros jugadores es fútbol y es respetable. Sportivo me dio todo, es el club del cual soy hincha y siempre voy a estar agradecido por todo lo que me dio. 
-Sobre todo en ese 2004… (fue el goleador del Argentino B en el ascenso al A)

-Inolvidable. Ganamos ese torneo de punta a punta y si bien yo fui el goleador ese torneo hubo puntos muy altos. Era un plantel que tenía todo: sacrificio, juego. Ese torneo fue mi trampolín porque me lanzó a Primera para jugar en Huracán de Tres Arroyos. Antes no era tan común saltar de un Argentino B a una Primera División.

-Ahora más maduro ¿qué te faltó para mantenerte en Primera?

-Ser más constante. El mundo del fútbol es duro y si no estás preparado te puede jugar en contra. No me arrepiento de nada, lo que viví lo hice por gusto. 

-¿Momentos difíciles en el fútbol?

-El descenso con Desamparados fue tremendo. Creo que a cualquier jugador le duele un descenso, pero te duele más cuando descendés con tu club.

-¿Qué cosas te costaron en tu vida?

-Cada vez que me tocaba irme de casa. Soy una persona muy arraigada, muy de familia. Cuando me iba sufría mucho. Para mí era durísimo.

 -Ignacio, tu hijo, ¿va siguiendo los pasos del padre? 

-Estamos en una lucha con eso. Porque le gusta atajar pero a mí no me convence (risas). Es que son muy particulares los arqueros, mi papá fue arquero. Igual quiero que haga lo que él quiera. Vamos a ver más adelante porqué se decide.
 

 

"Tengo 33 años no se si me falta mucho para el retiro, el cuerpo me lo va decir. Pero mi sueño es terminar en Desamparados’

"Después de terminar el Secundario, hice un curso de Administración Contable y ahora estoy cursando para ser coaching ontológico. Es una rama de la psicología que trata de motivar a las empresas. Siempre me gusta estar haciendo algo’.

"¿Mi sueño? Hacer las cosas bien en 9 de Julio y el día de mañana retirarme en Desamparados. Ahí fue donde empezó todo. No sé si me falta mucho, el cuerpo me lo va decir. Todavía me siento bien, ojo hago un esfuerzo importante’.

"En 9 de Julio ahora formamos un lindo equipo, sobre todo con amigos de toda la vida como Tomi Salinas y Marcos Quiroga. Nos hemos acoplado muy bien al resto. Creo que tenemos buen equipo para pelear lindas cosas’.