El ciclismo mundial recibió una dura noticia. La alemana Kristina Vogel, campeona olímpica en Londres 2012 y en Río de Janeiro 2016, anunció que quedó parapléjica y que permanecerá en silla de ruedas tras el grave accidente que sufrió en junio mientras se entrenaba en una pista en Cottbus. 

 

"Es una mierda. No lo puedo expresar de otra manera. El&n

bsp;caso es que ya no podré caminar. Creo que cuanto antes se acepte una situación, más fácil se hace lidiar con ella", afirmó la ciclista de 27 años en una entrevista publicada por la revista Der Spiegel.

 

El 26 de junio, durante un entrenamiento, Vogel chocó a toda velocidad con un ciclista holandés y en los días siguientes tuvo que ser sometida a varias operaciones en un hospital de Berlín. 

 

 

Detlef Uibel, entrenador del seleccionado alemán, reconoció que "estaba mal" y la Federación de Ciclismo de ese país informó que la once veces campeona mundial había sufrido una lesión en la columna vertebral. 

 

Además, Maximilian Levy, compañero del seleccionado y el primero que acudió en su ayuda tras el accidente, puso en marcha un fondo para ayudarla en su recuperación e invitó a otros ciclistas a donar sus premios. 

 

"Vamos a intentar financiar a ella, a su familia y a sus seres queridos para

cubrir gastos como el transporte para llegar a su casa o su

rehabilitación", escribió Levy en una carta en ese momento.

 

 

 

Sin embargo, el entorno más íntimo de Vogel decretó una absoluta discreción informativa y durante meses sólo su familia tenía claridad sobre su estado. "No quería que se me viera así de lesionada", contó la alemana durante la entrevista en la que brindó más detalles sobre lo que vivió desde el accidente. 

 

Vogel explicó que su médula ósea se cortó a la altura de la séptima vértebra y afectó la región del pecho para abajo. "Allí transcurre el límite entre la sensibilidad y la pérdida de sensibilidad y en la parte izquierda llega hasta más abajo que en la derecha", explicó.

 

Nacida en Biskek, Kirguistán, Vogel, que trabajaba además como policía a tiempo parcial, había sufrido en 2009 otro grave accidente. Mientras se entrenaba en una ruta de Erfurt, Alemania, cerca de su casa, fue atropellada por un vehículo y sufrió fracturas en varias vértebras, en la mandíbula, en un brazo y en las manos. Estuvo dos días en coma inducido, pero logró recuperarse y terminó transformándose en la deportista de mayor éxito de la historia del ciclismo alemán.