La actividad en pista se había detenido momentáneamente y se escuchaba ese clásico silencio que anticipa al viento, bajo un sol abrazador que hacía insoportable la jornada. El aire caliente se sentía feroz y hacía rechinar, como una bisagra vieja, a un caño que sostenía una bandera en la calle de boxes. Ese rechinar se hizo más intenso y sobre las 16,30 la primera ráfaga, con tierra y piedras, avisó que algo malo se avecinaba.

Minutos después, el viento Zonda apareció con toda su furia y el autódromo lo sufrió a pleno. Media hora más tarde, El Zonda parecía un campo de batalla. Volaron carteles que estallaron al pegar contra el suelo, las carpas de los boxes de la Fórmula Renault fueron las primeras que se levantaron y cayeron sobre los autos, lo mismo pasó con las construcciones de carpintería metálica de los TC 2000, los llamados VIP, mientras que los mecánicos se colgaban de los caños de las carpas para que no se las llevara el viento. Hubo miedo, corridas, gritos y preocupación, porque el fenómeno se hacía cada vez más intenso.

El vendaval no tuvo piedad y, además de la destrucción material que dejó en el autódromo, dejó media docena de heridos, tres de los cuales debieron ser traslados a centros médicos y uno, anoche, estaba internado.

Con semejante panorama, la categoría suspendió inmediatamente la actividad y la de hoy sería reprogramada, aunque al cierre de esta edición no había anuncios al respecto. De esta manera, la clasificación se iniciará a las 9,30 y la primera carrera de la doble fecha se llevará a cabo a las 13.

En cuanto a lo deportivo, el TC 2000 sólo pudo disputar una de las sesiones de entrenamientos y el mejor fue Matías Rossi (Renault Megane), mientras que Henry Martín se ubicó en el puesto 23.

El año pasado, el viento zonda había afectado al Top Race en agosto, y ayer dejó un panorama similar. El sector más dañado fue el de las carpas que conforman los boxes de la Fórmula Renault. Todo quedó arrasado, con caños retorcidos y carpas flameando por encima de los autos y las herramientas.

El trailer especial de la coqueta sala de prensa quedó reducido a un piso y dos láminas colgando en los laterales. "Nos tiramos al piso cuando se vino todo abajo", dijo un conmocionado Roberto Mayorana, jefe de Prensa del TC 2000.

También se vinieron abajo las carpas VIP de distintas empresas y algunas construcciones de carpintería metálica del TC 2000, como las de Renault o Basalto TTA. Otras no cayeron porque los mecánicos se colgaron de los caños para evitar que el viento las levantara, mientras que otros hombres hicieron lo mismo en las cabinas al costado de la recta principal. Se cortó la luz, internet y la línea de teléfonos.

En medio del desastre, hubo varias personas heridas y otras que sufrieron descompensaciones. Pero los casos más importantes fueron el de un joven mecánico, Federico Echandi (19), quien sufrió politraumatismo de cráneo y tórax al golpear contra su cuerpo un elemento desprendido y quedó internado en observación. En tanto, una periodista santafesina, Mariela Pallaro, tuvo politraumatismo de cráneo y lesiones musculares al desarmarse la sala de prensa, informó el médico Ricardo Romero, del Hospital Privado. Otro hombre, del que no se reveló el nombre, sufrió un corte y fractura de falange de un pie al caerse un tubo de gas y fue atendido en el Hospital Rawson. Todos estaban fuera de peligro.

Hasta anoche, los involucrados en el TC 2000 trabajaban para restablecer el orden y poder afrontar la jornada de hoy, la que ofrecerá la primera dosis de adrenalina con la carrera del TC 2000.