Volver a empezar para Boca en el Torneo Apertura. Eso terminó siendo el merecido 2-0 sobre Newell’s Old Boys, en el marco de la tercera fecha. Los goles de Lautaro Blanco y de Leandro Paredes descomprimieron un momento complejo en Boca que venía de un golpe grande en La Plata y necesitaba respuestas urgentes. No le sobró nada pero fue absolutamente justa la victoria sobre un Newell’s al que lo está azotando una crisis grande.
Boca decidió salir a buscar el cambio de su realidad de entrada nomás. Presión, actitud. Así lo encaró pero la postura de Newell’s y sus propias limitaciones, le fueron jugando en contra para terminar siendo impotente por momentos. Se hizo ordinario el trámite, poco fútbol mucho roce. Parecía que Boca no encontraba respuestas pero a los 39′ de un quite en el medio, salió la habilitación para el Changuito Zeballos que encaró a fondo, juntó a toda la defensa de la Lepra y cuando vio llegar a Lautaro Blanco le cedió el gol para que el lateral izquierdo la picara para poner el 1-0 cuando La Bombonera ya exigía respuestas.
En el complemento y rápido Boca Juniors encontró todas las respuestas para resolver la historia. A los 8′ Angel Romero obligó al foul de Salcedo y el árbitro Herrera con ayuda del VAR lo sancionó, Así a los 11′ el capitán Leandro Paredes lo cambió por el segundo gol para calmar todo el ambiente en La Bombonera.
Newell’s quiso reaccionar pero claro, sin argumentos, poco fue lo que hizo para inquietar a Marchesín, llevando el partido a un ritmo apenas discreto. Desde ese segundo gol, Boca ya supo que no habría reacción en su rival y se limitó a darle confianza a sus movimientos sabiendo que el primer objetivo era ganar. Llegaron los cambios, se fue yendo el partido y Boca tomó el aire que necesitaba para volver a empezar.
Boca logró su objetivo. Ganó sin que le sobre demasiado. Lo demás vendrá solo. Pasó el tercer capítulo del Apertura y Boca lo terminó el signo positivo sin demasiado brillo en el medio.

