Sin domiciliaria. El tribunal que condenó a Claudia Moya (24) rechazó un pedido para que cumpla encierro en su casa.

 


Lágrimas, fuertes abrazos, gestos y palabras de disconformidad. Esa mezcla de reacciones se vio ayer en la puerta de Tribunales al terminar el juicio contra Claudia Moya (24 años, madre de tres nenas) por causar la muerte de su marido el 22 de junio del año pasado en el hospital, donde había sido internado la noche del 13 de junio previo, cuando discutieron y ella le dio un cuchillazo en el corazón. Ayer, los jueces Eugenio Barbera, Maximiliano Blejman y el subrogante Ernesto Kerman (Sala III, Cámara Penal) adhirieron al pedido en subsidio del defensor oficial Caros Reiloba (el principal fue absolverla por inimputable) y entendieron que cabía aplicar las circunstancias extraordinarias de atenuación. Por eso la consideraron autora de un homicidio agravado (castigado con perpetua) pero le rebajaron el castigo a 15 años por esas circunstancias especiales. Así, Moya se convirtió en la cuarta mujer que recibe una pena menor por un crimen agravado en los últimos 11 años (ver En 11 años...).

El tribunal también tomó la decisión de no conceder un arresto domiciliario a la condenada por tener un hijo menor de 5 años, pero ahora su defensa podría insistir pues Moya habría referido problemas sanitarios en ella y otras internas por el consumo de agua que no es potable.

 

La familia de la víctima, disconforme con el fallo.

 

La familia Turcumán esperaba el máximo castigo y ahora es probable que sus abogados pidan la revisión del fallo en la Corte de Justicia. El mismo camino podrían tomar los fiscales José Eduardo Mallea y Claudia Salica: habían pedido perpetua y durante el debate habían argumentado que en este caso no había circunstancias especiales que ameritaran menguar el castigo.

"Ahora mi hijo por lo menos podrá descansar en paz", dijo Gladys González, mamá del fallecido.

"No es justo porque él era un chico enfermo y su familia dijo muchas mentiras... esto es justicia de los hombres y creemos en la Justicia divina", dijo a su vez Mónica Aragón, madre de Moya.

 

En 11 años, otros 3 casos de pena atenuada


Moya es la cuarta acusada de un homicidio agravado que recibe una pena menor en la Sala III de la Cámara Penal, por circunstancias extraordinarias de atenuación, en los últimos 11 años.

Rosa Bravo. A esta prostituta, la Sala III de la Cámara Penal la condenó a 15 años el 3 de mayo de 2007 por matar a su recién nacido, hallado descuartizado el 3 de junio de 2005 en Santa Lucía. El 6 de julio de 2012, volvió a ser condenada a 2 años y 6 meses por abortar en la cárcel.

Sabrina Zafra. El 21 de septiembre de 2015 recibió 8 años de cárcel en la Sala III. El 20 de septiembre de 2013 había ahogado a su octavo hijo en la mochila del inodoro de su casa en Capital. Vivía en la pobreza y era sometida sexualmente por su pareja. En prisión, tuvo un noveno hijo.

Adriana Ortiz. El 10 de noviembre de 2017 otra vez la Sala III aplicó las circunstancias extraordinarias y condenó a Ortiz a 13 años. Madre de 5 hijos de tres padres distintos, mató a su sexto chico entre el 15 y el 17 de diciembre de 2015, en Chimbas.