El tatuador Emilio Sebastián Fernández (37) fue condenado ayer a 8 años de cárcel por tres delitos que él admitió haber cometido: haber privado ilegalmente de su libertad a una joven que era su pareja, agrediéndola y atándola con una cadena y candados en casa. Y haber perpetrado dos ataques sexuales a jovencitas que tenían 16 años y a las que engañó con un sorteo por Facebook de un tatuaje gratis. A una de ellas la obligó a mantener relaciones sexuales y a la otra a realizarle sexo oral como modo de pago de los tatuajes que les hizo, indicaron fuentes judiciales.