7 de julio de 2017 - 00:00

Condenan a 12 años a un hombre en silla de ruedas por violar a su hijastro

El niño tenía 8 años. El condenado tiene 57. Le dio su apellido al nene porque se crió con él desde que nació. Aceptó su culpa en un juicio abreviado
El juez Juan Carlos Peluc Noguera le impuso 12 años de cárcel a un discapacitado en silla de ruedas por violar a su pequeño hijastro.

 

La relación había transitado por la normalidad más o menos 7 años, justo la edad del hijo de esa mujer que llegó embarazada a la vida de ese hombre en silla de ruedas que le mostró contención. Con él intentó una familia. En ese tiempo el discapacitado le dio su apellido al chico y lo crió como si fuera su hijo. Pero todo empeoró, se separaron y el asunto terminó de manera aberrante: durante las visitas a la casa de su ‘papá’, niño resultó violado en dos ocasiones.
Y fue al cabo del último ultraje, en mayo de 2015, que su madre notó que algo no estaba bien. Cuando el hombre (hoy de 57 años) llegó a devolverle al menor, entonces de 8 años, le dijo a las apuradas que tuviera cuidado, porque se había puesto muy mentiroso. Y se fue rápido sin dar mayores detalles.

Ese mismo día el chico se defecó encima y no paró de llorar. A su mamá la cuestión no le cerró, pero cuando pudo conseguir una explicación se topó con el plan que había urdido su ex: el chico mintió y le dijo a su mamá que otro niño de 14 años, había llegado cuando su ‘papá’ no estaba y lo había violado.

En el acto hubo denuncia. Y enseguida también se supo la verdad: en Cámara Gesell el nene dijo que en realidad lo había ultrajado su ‘papá’.

Pero el sospechoso se empecinó en demostrar su ‘inocencia’. Y su insistencia lo llevó a tenderse una trampa así mismo: en su afán de demostrar que no tenía la virilidad para perpetrar los gravísimos actos que le atribuían, su defensa se animó a pedir una pericia médica. Y le salió en contra.

Esa prueba terminó por hundirlo. Y fue tal vez una de las razones por las que su abogado defensor Darío Amaya, le aconsejó evitar el desgaste de un juicio normal y aceptar su responsabilidad en un juicio abreviado. Con la fiscal Leticia Ferrón de Rago acordaron un castigo de 12 años. Y esa fue la pena que le impuso el juez Juan Carlos Noguera (Sala II, Cámara Penal).

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