Silencio. La pareja del almacenero ayer evitó el contacto con el equipo de este diario. El kiosco fue atacado por un grupo de vecinos, furiosos por el supuesto abuso sexual contra la adolescente.

 

Una adolescente de 13 años acusó a un almacenero de manosearla y decirle obscenidades cuando fue a comprar al comercio que tiene en el frente de su casa, ubicada en el interior del barrio Los Andes, en Chimbas. Eso desató la furia de los vecinos, que como no pudieron linchar al presunto abusador porque la Policía se lo llevó detenido, se la agarraron con el kiosco: violentaron la puerta, se llevaron mercadería e intentaron prenderlo fuego, sin éxito, dijeron fuentes policiales.

"Casi siempre atiende por la ventana, pero a ella le abrió la puerta y después la cerró y le puso pasador", dijeron los padres de la menor, basándose en lo que ella les contó. La menor denunció que luego la comenzó a abrazar, a tocar y que a la vez le decía "que estaba linda, que le gustaba, que estaba enamorado de ella y que no dijera nada", afirmó el padre.

Una vez que pudo salir, la adolescente volvió a su casa (queda a unos 100 metros) y estalló en llanto. Allí la recibió su hermano, quien creyó que las lágrimas eran por la muerte de la perrita de la familia, incluso al almacén había ido a comprar una bolsa para enterrarla. Pero cuando le preguntó supo de los supuestos manoseos y de inmediato fue a buscarlo, pero el acusado le respondió "que no había hecho nada".

Sin embargo, en el vecindario la acusación tomó estado público en cuestión de minutos y la situación se descontroló. Es que varios vecinos fueron a buscarlo para tomar "justicia" por mano propia. Al almacenero lo salvó que una vez que el tumultuoso grupo se apostó en la puerta del kiosco, justo iba pasando un patrullero de la Policía Comunal que lo cargó y lo trasladó a la seccional 17ma. Pero la cosa no quedó ahí, porque los vecinos decidieron descargar su furia con el almacén. Además de romper la puerta y escapar con algunas cosas, quisieron incendiar el lugar, pero la Policía pudo evitarlo.

"Nosotros no tenemos nada que ver con esa parte, estábamos en la comisaría. Pero la gente de acá ya estaba molesta porque el hombre, que es un enfermo, ya ha tenido episodios similares", coincidieron los padres.

En la Policía no informaron la identidad del acusado, pero en el barrio dijeron que se llama Rubén y que tiene unos 55 años. Vive en esa casa con una mujer con la que está juntado, quien ayer no quiso hablar con este diario. 

Por su parte, los padres de la chica radicaron la denuncia en el Anivi.