Juan Ramón "Cunta" Sosa (40) negó toda relación con el homicidio de Yamila Pérez y acusó al otro detenido, Evaristo Molina, de haberles contado a él y a otro preso cómo la mató "como si fuera un chiste", dijo Sosa.

 

 

Juan Ramón "Cunta" Sosa (40) se defendió ayer de la dura acusación de haber matado y "faenado" a Yamila Pérez (25) por supuesto encargo de sus primos "Pastelitos" Sosa desde la cárcel, con una incriminación directa contra Evaristo Molina (69). Este último es el otro detenido por ese brutal asesinato que se cometió el sábado 16 de junio pasado y se descubrió al día siguiente, cuando una vecina de la zona de El Mogote, Chimbas, halló el cuerpo sin brazos ni rostro en un basural. "Nos contó que la mató a puñaladas como si fuera un chiste, es una persona muy fría", le dijo Sosa al juez Guillermo Adárvez (Tercer Juzgado de Instrucción), quien calificó el delito como un homicidio con dos agravantes: la alevosía (matar a traición) y la violencia de género, dijeron fuentes judiciales.

¿Qué más dijo Sosa? Que en los calabozos de la Central de Policía, ante por lo menos otro preso de apellido Ávila, Molina detalló que esa vez él caminó desde su casa (vive en el barrio Costa Canal I) hasta la esquina de Benavídez y Mendoza, Capital, donde Yamila buscaba ocasionales clientes y le pidió que la llevara a comprar una "cafiaspirina".

Que entonces buscó su auto, la llevó a una farmacia y al volver ella le propuso hacerle sexo oral a cambio de dinero y él le contestó que no tenía para un hotel. Que ella volvió a pedirle plata para no delatarlo con su mujer y que en ese momento él le propuso ir a un "campito" en Benavídez y Luna, Chimbas. Que al llegar ella bajó y se alejó un poco, él sacó un cuchillo del auto, la tomó del pecho y la atacó a puñaladas (le dio 8 en total, 6 en el pecho, 2 en la espalda) y al final la tapó con unos trapos y le puso los restos de una maceta en la cabeza.

La versión de Sosa no deja de ser vista como un argumento defensivo para despegar, pero por lo bajo los pesquisas admiten que no hay pruebas o indicios firmes que vinculen a este sujeto con ese homicidio que, en principio, se creía un encargo de los "Pastelitos" por haber delatado a la banda narco, hoy detenida en la cárcel.

Así, Sosa podría quedar libre.

 

Homicidio agravado

 

El homicidio agravado de Yamila Pérez que le atribuyen a los únicos dos detenidos por el resonante caso tiene una sola pena posible: perpetua. Es así porque el magistrado cree que la maniobra criminal tuvo dos agravantes: la alevosía, configurada cuando el autor busca la indefensión de la víctima y la ataca a traición. Y la violencia de género, por la relación preexistente entre victimario y víctima, como en el caso de Molina.