Desolador. Esto era el salón de eventos. El fuego no sólo destruyó la estructura por fuera, sino que también dañó muebles, artefactos y toda las instalaciones. El perjuicio fue millonario, dijo.

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El intenso calor, el viento que empezaba a soplar más fuerte y, lo que faltaba, la caída de una cañita voladora. Todo fue como un peligroso cóctel que inesperadamente inició el fuego en un descampado y después desató el caos dentro del Hotel Viñas del Sol, en Santa Lucía. Al menos cuatro horas tuvieron que luchar los bomberos para controlar ese voraz incendio que en los primeros minutos de ayer destruyó el salón de fiestas, el spa, parte de un depósito, el gimnasio y la cochera y hasta las reposeras de la piscina.


‘Empecé mal el 2017, pero esto pudo ser un verdadero desastre. Menos mal que la mayoría de la gente había salido’, decía Rubén Dallazuana, el propietario. Y quién iba a pensar que un fuego artificial iba a caer en ese terreno lindero al hotel, en ruta 20 y calle Gral Roca, en Santa Lucía. Eran las 0.05, todavía estaban en pleno brindis por la llegada del Año Nuevo cuando empezó a arder la maleza.


‘Ese lote baldío tiene mucha mugre. Y en unos segundos el fuego empezó a extenderse. Con el calor que hacía y el viento, no se pudo parar el incendio’, describió el empresario. Las llamas agarraron los árboles, las palmeras y la pérgola que da a la piscina del hotel. Así empezó todo. Posteriormente el fuego llegó al spa y al salón de fiestas, donde se dañaron sillas, mesas, aires acondicionados, televisores y heladeras. Luego se propagó a los baños y al depósito de las mucamas, y también a parte del gimnasio y a la cochera. 

El fuego artificial habría salido de un barrio privado.


‘Por suerte había quedado un solo auto y el miedo era que ardiera. Yo andaba por los techos tratando de arrojar agua. Fue de locos. Los bomberos llegaron rápido, pero esto era como una bomba de tiempo’, describió Dallazuana, quien aseguró que las pérdidas por daños edilicios y en artefactos superaban los 7 millones de pesos.