Sin antecedente. Si la periodista cumple con las obligaciones, se extinguirá la acción penal en su contra y no le quedará antecedente en su planilla.

 

El juez José Atenágoras Vega (Sala II, Cámara Penal) decidió suspender durante un año el juicio (probation) contra la periodista Alejandra Ruiz, acusada de coaccionar con amenazas telefónicas y panfletos al exconcejal y abogado Angel Peña (exmiembro del partido PRO) para que renunciara y asumir ella en su puesto, entre enero y febrero de 2013. En su resolución, el magistrado le impuso como tareas comunitarias durante ese año en que no tendrá juicio, asistir todos los sábados a la Residencia para Adultos Mayores Eva Perón (ex Hogar de Ancianos) para leer durante dos horas textos literarios (novelas, cuentos, entre otros) a las personas albergadas en ese establecimiento estatal. Otras obligaciones a cumplir son abstenerse de consumir alcohol y drogas.

El juez aceptó los $1.000 que había ofrecido Ruiz como "reparación simbólica" del daño causado (es uno de los requisitos de la probation), a pesar de la oposición de Angel Peña, quien había calificado de "irrisoria" la suma en función del perjuicio que se le había causado a él y a su mamá, incluido un atentado incendiario que destruyó parte del frente de su casa en Rivadavia el 8 de febrero de 2013. Por el delito de incendio, Ruiz y su hermano fueron sobreseídos.

Si la periodista no cumple con alguna de las obligaciones impuestas, deberá ir a juicio

"Fue la mejor alternativa que evaluó esta defensa (la probation) una de las formas modernas para la conclusión de un proceso y no significa que mi clienta reconozca responsabilidad penal alguna", dijo ayer César Jofré, abogado de Ruiz.

La probation se concede a personas que no tienen condenas previas y se otorga, además, si la pena del delito permite que, al cabo de un eventual juicio, el castigo sea de ejecución condicional, es decir sin encierro efectivo.

Esas fueron parte de las razones por las cuales la fiscal Leticia Ferrón de Rago no se opuso.

Si Ruiz no cumple con alguna de las exigencias que le impuso el juez, deberá ir a juicio, situación en la que había llegado complicada, por testigos, cruces telefónicos y una pericia caligráfica en la que se determinó que era su escritura la de los panfletos. Si cumple, no le queda ningún antecedente.