La Justicia mendocina condenó duramente a un sanjuanino  a 18 años de prisión por abusar de su hijastra durante 14 años. 

La víctima tenía apenas 5 años cuando comenzó a ser violada por su padrastro y los abusos cesaron cuando tenía 19 y se quedó embarazada. 

 

El caso fue denunciado por la víctima el año pasado, cuando se comprobó que estaba por abusar de su hermana más chica.

 

Esta semana el juez Gonzalo Guiñazú, de la Quinta Cámara del Crimen, condenó a un sanjuanino de 61 años que residía en Ugarteche, Luján a 18 años de cárcel por abuso sexual con acceso carnal agravado por resultar grave daño mental a la víctima y por la convivencia preexistente con una menor de edad en la modalidad de delito continuado. 

 

Durante los alegatos, el fiscal de cámara Alejandro Iturbide había solicitado al juez que condenara al violador a 20 años de cárcel, explicando la forma en que se cometieron los abusos y la cantidad de años que sometió a la víctima.

 

En tanto que su abogado defensor había pedido que lo absolvieran por la duda  o bien que se le diera la mínima pena para la calificación que tenía el caso.

 

14 años de abusos

Los abusos se cometieron entre 1990 y 2004. Cuando el sujeto comenzó con los abusos, la víctima tenía 5 años y la acción cesó cuando la joven ya tenía 19.

 

Los abusos ocurrieron en distintas fincas del distrito de Ugarteche, por lo general de noche, aunque el hombre aprovechaba también cuando su mujer viajaba a San Juan, de donde era oriunda la familia.

 

En esas ocasiones el hombre se metía a la cama de la víctima y la abusaba.

 

Según consta en el expediente, se trata de un familia de San Juan que se trasladó a Mendoza luego de que se descubriera que el ahora condenado había abusado de una sobrina.

 

El matrimonio y sus 10 hijos se mudaron a Ugarteche a principios de los 90 y ahí empezó un calvario para la víctima.

 

Las violaciones se repetían periódicamente. El hombre tenía a su hijastra amenazada: le decía que se iba a quitar la vida si le contaba a alguien y que  su madre se iba a poner mal. Cuando la chica cumplió 19 años, quedó embarazada y dejó de ser abusada.

 

Pero el año pasado, cuando dos niñas le contaron que su padrastro estaba realizando tocamientos a su hermanita menor, reveló la situación.

 

Llamó por teléfono a su padrastro y utilizando el altavoz para que escuchara su madre y una hermana, le dijo que lo iba a denunciar si no se iba de la casa. El hombre no se fue y ella se presentó ante la fiscalía de Luján. 

 

No fabulaba

Las pericias psiquiátricas realizadas a la víctima determinaron que no fabulaba y que necesitaba ser sometida a un tratamiento psicológico por el daño que le produjo el castigo a la que fue sometida. 

El condenado mostró una personalidad ganancial que se podía traducir en sus conductas sexuales.

 

Fuente: Los Andes.-