El hallazgo de 469 kilos de cocaína de máxima pureza en un buque cerealero en Santa Fe fue el resultado de un operativo veloz y coordinado que comenzó en la madrugada del miércoles con una alerta a la Unidad de Información Financiera (UIF) y terminó con 20 tripulantes detenidos y la mayor incautación fluvial de la historia argentina.
El titular de la UIF, Paul Starc, reveló que la información llegó “en la madrugada” e indicaba que una embarcación fondeada en el puerto de San Lorenzo podía estar transportando droga. De inmediato, el subdirector regional de la UIF, Juan Lafontana, se presentó en la Fiscalía Federal de Rosario y radicó la denuncia formal. A partir de ahí, se activó el protocolo del Ministerio de Seguridad de la Nación.
A las 10:30 de la mañana, fiscales y efectivos ya estaban abordando el buque “MV Ceci”, de bandera de las Islas Marshall, que había llegado desde Emiratos Árabes y se dirigía a Europa con una carga de 46.000 toneladas de pallets de girasol.
Fue allí donde se encontraron los primeros 80 kilos de cocaína en una de las cámaras frigoríficas. Esa pista llevó a revisar otros sectores del barco: vestidores y compartimentos donde se hallaron 16 bultos estancos, todos con ladrillos de droga envueltos para resistir la humedad y rotulados con la leyenda “Your name” y un dibujo de una corona.
Además de la cocaína, se secuestraron boyas, flotadores y rastreadores satelitales, lo que hace pensar que el cargamento podría haber sido arrojado al mar en un intento de ser recolectado después. Otra hipótesis es que la droga fue subida en el puerto argentino, por lo que se están revisando cámaras de seguridad y la actividad de una lancha de aprovisionamiento que estuvo cerca del barco.
Según fuentes judiciales, el procedimiento fue posible gracias a la coordinación inmediata entre la UIF, la Justicia Federal y las fuerzas de seguridad, que en menos de diez horas ya estaban inspeccionando la nave. El capitán filipino del buque no fue detenido porque fue quien alertó sobre los paquetes sospechosos, lo que motivó la cadena de reportes.
Ahora se analiza el contenido de los teléfonos celulares y el sistema de posicionamiento del barco para rastrear posibles contactos y rutas de tráfico internacional. El caso sigue bajo investigación y podría derivar en nuevos allanamientos.

