La Justicia de Córdoba condenó a prisión perpetua a María Alejandra Tabares, la mujer acusada de matar a su tía, Olga Villarreal, durante un robo. El crimen ocurrió el 5 de junio de 2024 en Córdoba. El fallo la encontró culpable de homicidio criminis causa, una figura que prevé la pena máxima.
Córdoba: cadena perpetua para la mujer acusada de matar a su tía a golpes durante un robo
La Justicia de Córdoba la condenó por homicidio criminis causa por el crimen de la jubilada de 72 años.
El hecho ocurrió en una casa del barrio Comercial. Según la investigación, la mujer ingresó a la casa de su tía —con quien tenía una relación cercana y vivía en una propiedad lindera—, le robó dinero y luego la atacó con extrema violencia.
La víctima, de 72 años, fue encontrada por su hija, que la halló en medio de un charco de sangre y con múltiples golpes en la cabeza, compatibles con una agresión directa y reiterada.
La investigación que determinó la cadena perpetua
Uno de los datos que más impactó durante la investigación fue el comportamiento de la acusada después del crimen. De acuerdo a los familiares, intentó mostrarse ajena a lo ocurrido e incluso consoló a su prima cuando se descubrió el cuerpo, lo que en un primer momento desvió las sospechas. Con el avance de la causa, las pruebas (cámaras de seguridad y el conocimiento de la rutina de la víctima) comenzaron a apuntar hacia ella y se convirtió en la principal sospechosa.
En un comienzo, la causa fue caratulada como homicidio simple. Sin embargo, con el avance de la investigación la fiscalía decidió endurecer la imputación. El caso pasó a ser considerado como homicidio criminis causa, es decir, un asesinato cometido para garantizar el robo o asegurar la impunidad. Finalmente, un jurado popular determinó que era culpable y recibió la pena máxima.
Luego de conocerse la sentencia, Karina, la hija de la víctima, habló con El Doce: “Ahora estoy mucho más tranquila, por fin se hizo justicia y mi mamá va a poder descansar en paz”. Acompañada por su abogado, Alejandro Konicoff, también se dirigió a su prima: “Jamás voy a saber qué se le pasó por la cabeza”.