Un arquitecto sanjuanino quedó bajo la lupa judicial tras una serie de denuncias que expusieron proyectos inconclusos, sumas de dinero cobradas sin avances reales y una singular historia vinculada a una vivienda en pleno centro capitalino. Se trata de Cristian Abel Zeghaib, titular de la firma CAZ Construcciones, quien fue investigado por dos hechos de estafa y otro relacionado con una presunta donación inmobiliaria.

La primera denuncia fue presentada el 7 de marzo de 2025 por un hombre de apellido Zarzuelo ante la UFI de Delitos Informáticos y Estafas. Según consta en la causa, el damnificado contrató a Zeghaib para la construcción de dos salones comerciales sobre calle Comandante Cabot, en Rawson. Para iniciar la obra, entregó una camioneta Toyota Hilux (para cubrir el pagó de 35.000 dólares), otros 5.000 dólares en efectivo y varios cheques que luego fueron cobrados por el profesional.

Sin embargo, el avance prometido nunca llegó. Apenas se realizaron algunas zanjas y se levantaron columnas iniciales, tras lo cual la obra quedó totalmente detenida. Frente a los reiterados reclamos y al fracaso de las negociaciones para reactivar los trabajos, Zarzuelo decidió acudir a la Justicia. Como intento de resarcimiento, el arquitecto le habría ofrecido compensar la deuda con el valor de una vivienda, propuesta que no prosperó.

El segundo caso tiene características similares. El denunciante, de apellido Baigorria contrató a Zeghaib para edificar su casa en un barrio privado de Santa Lucía. El presupuesto total ascendía a 160.000 dólares y, como anticipo, entregó la mitad de ese monto. El pago incluyó una camioneta Dodge RAM valuada en 43.000 dólares, más de 13 millones de pesos en cheques y 400.000 pesos destinados a honorarios de obreros.

Al igual que en la primera denuncia, el dinero fue recibido, pero la obra jamás comenzó. Ni siquiera se presentaron los trámites iniciales ante el área de Planeamiento, lo que para la fiscalía evidenció que no existía una verdadera intención de cumplir con el contrato firmado.

A estos dos episodios se sumó un tercer hecho que, aunque generó sorpresa en el ámbito judicial, terminó sin condena. El caso se remonta a julio de 2024, cuando Zeghaib aseguró que donaría una propiedad ubicada sobre calle Jujuy, en pleno centro de la Capital, a una persona de apellido Rodríguez. En ese contexto, el supuesto beneficiario autorizó al arquitecto a utilizar el inmueble por un plazo de tres meses, con fecha de restitución prevista para octubre.

El conflicto surgió cuando Rodríguez reclamó la vivienda y descubrió que no solo no le había sido entregada, sino que además estaba ocupada por terceros. Más tarde, tomó conocimiento de que la propiedad había sido vendida a una persona de apellido Ferrer. La clave del desenlace estuvo en que el acta o escritura pública de donación nunca fue inscripta en el Registro Inmobiliario. Cuando Rodríguez intentó hacerlo, el inmueble ya figuraba registrado a nombre del comprador, mediante una boleta de compraventa firmada por Zeghaib.

Por los tres episodios, el fiscal de Delitos Informáticos y Estafas, Eduardo Gallastegui, solicitó una condena de tres años de prisión condicional: dos hechos de estafa y uno por desbaratamiento de derechos acordados, en relación con la casa de calle Jujuy. La pena fue consensuada con el ayudante de defensor oficial, Lucas Quiroga, en el marco de un juicio abreviado.

No obstante, el juez Mariano Carrera puso el foco en el último caso y expresó su sorpresa por tratarse de una vivienda céntrica que supuestamente había sido “regalada”. Si bien homologó el acuerdo, resolvió condenar a Zeghaib únicamente por las dos estafas. En cuanto al episodio de la donación, sostuvo que para configurar el delito debía existir un perjuicio económico concreto o el incumplimiento de una obligación, circunstancias que —según su criterio— no se acreditaron en ese expediente.