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Joven baleada en Rawson: imputaron al "Gatillo Fácil" por intento de homicidio y robo

Fiscalía solicitó un plazo de investigación por un año por el caso de la joven baleada en Rawson.

Por Redacción Diario de Cuyo 23 de abril de 2026 - 13:28

La investigación por el violento ataque a una joven, que terminó baleada en Rawson, tiene a su primer imputado. A José Miguel Garramuño, apodado "El Punga" o "Gatillo Fácil" le achacaron el delito de tentativa de homicidio criminis causa.

Esta figura se le da a la persona que trata de matar a otra para asegurar el resultado de otro delito, en esta situación, fue el robo, según la teoría fiscal de la UFI Delitos Contra La Propiedad.

El fiscal Leonardo Villalba pidió un plazo de un año para profundizar la causa y consolidar las pruebas contra el acusado, un viejo conocido de la Justicia por su historial ligado al uso de armas de fuego y que recibió dos condenas, recientemente.

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El violento hecho en Rawson

El hecho ocurrió alrededor de las 5.30 de la madrugada en el barrio Güemes. Micaela Alfaro, de 20 años, caminaba junto a su pareja hacia una parada de colectivo cuando fueron sorprendidos por dos motochorros. El intento de robo derivó en un forcejeo y, en cuestión de segundos, uno de los atacantes abrió fuego. Se escucharon entre dos y tres disparos. Uno de los proyectiles impactó en la espalda de la joven, a la altura de la zona lumbar.

Las sospechas de fiscalía indican que Garramuño y su cómplice, que sigue prófugo, quisieron volver, pero un vecino de la zona, que es policía, salió a disudirlos con disparos, usando su arma reglamentaria.

El parte médico confirmó lesiones de consideración: daño en el colon y compromiso óseo en la columna, con afectación en la quinta vértebra.

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Tras el ataque, los delincuentes escaparon con el celular y la cartera de la víctima. Sin embargo, el avance de la investigación permitió identificar a Garramuño como el principal sospechoso.

La detención se concretó el 16 de abril pasado en inmediaciones de Avenida Benavídez, en Villa del Sur, Chimbas. En ese momento, el acusado llevaba dos armas ocultas en una tela: una pistola calibre 9 milímetros con la numeración limada y once cartuchos en el cargador, y un revólver calibre 22 largo completamente cargado.

El prontuario de Garramuño refuerza la hipótesis fiscal. Con más de una década de antecedentes, su alias no es casual: los investigadores lo vinculan a reiterados episodios donde las víctimas fueron atacadas a tiros, incluso por la espalda, una modalidad que vuelve a aparecer en este caso.

Con estos elementos, la Fiscalía busca avanzar en una imputación firme en una causa que expone, una vez más, la violencia armada en hechos de inseguridad y la reincidencia de delincuentes con antecedentes graves.

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