La situación judicial de Carlos Alberto Jesús Gélvez , el hombre acusado de dispararle a un hombre en Chimbas en septiembre de 2025, volvió a ser analizada este miércoles 21 de enero de 2026, cuando su defensa intentó revertir la prisión preventiva dictada en su contra. El pedido fue presentado ante el juez de impugnaciones Maximiliano Blejman, quien finalmente resolvió mantener la detención por el plazo de dos meses en el Servicio Penitenciario Provincial.

El defensor oficial Carlos Fleury solicitó que su representado recuperara la libertad o, en su defecto, accediera a una detención domiciliaria. Como argumento central, sostuvo que Gélvez tiene una colostomía y que su estado de salud sería incompatible con el encierro en un establecimiento carcelario.

La postura fue rechazada por la fiscal de impugnaciones Marcela Torres, quien remarcó que el imputado permaneció prófugo durante casi tres meses, hasta ser capturado el pasado 2 de enero en un domicilio de la localidad de La Bebida, en Rivadavia. Además, señaló que en ese lugar la Policía secuestró un arma de fuego y municiones que serán sometidas a peritajes para determinar si fueron utilizadas en el ataque investigado.

Según expuso la fiscalía, Gélvez no solo era buscado por este expediente, sino que también tenía un pedido de captura vigente del Segundo Juzgado de Faltas, lo que reforzó la existencia de riesgo de fuga. Además, mientras estaba prófugo, el imputado sumó una nueva denuncia por amenazas agravadas por el uso de arma de fuego y por daño. La expectativa de pena para fiscalía va de los cuatro a 20 años de cárcel por los hechos que se le achacan.

Con esos elementos, el juez Blejman desestimó el planteo defensivo y confirmó la medida de coerción dispuesta previamente por el juez de garantías Pablo León.

La causa se originó a fines de septiembre, tras un violento enfrentamiento armado entre grupos rivales en la zona conocida como Villa del Piojo, en Chimbas. De acuerdo con la investigación, durante el tiroteo se efectuaron más de 10 disparos con armas de distintos calibres. En ese contexto, Facundo Brizuela recibió un impacto de bala calibre 9 milímetros en el abdomen, una herida de extrema gravedad que puso en riesgo su vida.

Gélvez fue detenido luego de varios meses evadiendo a la Justicia. En el procedimiento, los efectivos hallaron una pistola 9 mm con numeración limada, un cargador con municiones, 14 cartuchos adicionales de distintos tipos, una bolsa de municiones  y un cuchillo de fabricación casera. Todo el material fue incorporado a la causa para su análisis pericial.

El imputado enfrenta cargos por lesiones graves y portación ilegítima de arma de fuego de uso civil condicionado, amenazas agravadas por el uso de arma de fuego y daño. Fuentes judiciales indicaron que ya registra una condena anterior por amenazas con arma y daños, antecedente que pesó al momento de evaluar su situación procesal.

En la misma investigación también está involucrado Franco Maurín Vargas, vinculado a una interna barrial. Este último se presentó ante la Justicia en octubre y actualmente cumple prisión domiciliaria, tras ser imputado por daño luego de romper una tobillera electrónica para asistir a su pareja por un problema de embarazo.

Mientras avanza la investigación, que tiene un plazo estimado de seis meses, a cumplirse en abril de 2026, Gélvez continuará detenido en el penal provincial, a la espera de nuevas definiciones judiciales.