El juez de Garantías, Andrés Abelín Cottonaro, desligó este viernes con un sobreseimiento al abogado Jorge Augusto Aguiar (59), luego de que el fiscal Nicolás Schiattino (UFI de Delitos Especiales) concluyera que de las pruebas recabadas, no se desprendía que hubiera cometido los dos delitos que le imputaba: haber hurtado un teléfono del edificio de la UFI ANIVI en Rivadavia casi Caseros, en Capital. Y luego haber amenazado a quien por entonces era su pareja, haciéndole una escena de celos justamente a causa de ese celular. “Si compruebo que es de (J.O., expareja de la mujer) puede haber un muerto”, le había dicho.

Todo comenzó el 12 de diciembre pasado, cuando Aguiar fue al ANIVI por una causa judicial y se llevó el aparato Motorola usado generalmente para llamar a las víctimas. Al otro día, tras insistentes llamados, la pareja de Aguiar atendió, le explicaron a quién pertenecía el aparato y al, llevarlo, denunció al abogado.

De todos modos, la misma mujer presentó un escrito y luego declaró que pudo haber un error en la supuesta sustracción del teléfono porque Aguiar tiene uno muy parecido de la misma marca. Y que cuando hizo alusión a lo del muerto no se sintió intimidada, porque lo dijo en medio de una discusión por sus celos.

En base a ese relato, al otros testigos y otras evidencias, Fiscalía concluyó entonces que no hubo ánimo de Aguiar en querer sustraer ese teléfono, dio crédito así a la teoría de habérselo llevado por error. Y también consideró que no cometió el delito de amenazas, porque se configura cuando la víctima realmente siente temor y eso no había ocurrido, según la propia denunciante.