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VIOLENCIA DE GÉNERO

Tres años de cárcel para el hombre que le arrojó un ladrillo de casi dos kilos a su pareja y le fracturó la tibia

El hombre condenado tiene un frondoso prontuario. La víctima debió ser intervenida de urgencia en el Hospital Rawson.

Por Germán González 19 de junio de 2026 - 08:41

La brutal agresión ocurrió en plena vía pública en Capital, fue observada por vecinos y terminó con una mujer internada de urgencia y un hombre condenado a prisión efectiva. Marcelo Ernesto "Piojo" Clavel, de 55 años, recibió una pena de tres años de cárcel de cumplimiento efectivo luego de admitir su responsabilidad en un caso de lesiones graves en contexto de violencia de género.

La condena fue acordada mediante un juicio abreviado durante la audiencia de finalización del legajo impulsado por el fiscal Cristian Gerarduzzi. Es la primera vez que se aplica el agravante de violencia de género en un caso tramitado en el Sistema Especial de Flagrancia.

El "Piojo" Clavel lleva más de la mitad de su vida cometiendo delitos. Sus primeros antecedentes penales se registraron en 1991 y hasta la actualidad estuvo implicado y recibió en algunos casos condenas por hechos de homicidio, homicidio en grado de tentativa, robo, amenazas, lesiones y resistencia a la autoridad.

La brutal agresión que terminó en sentencia

El hecho ocurrió durante la madrugada del 6 de junio de 2026, alrededor de las 5:37, sobre avenida Leandro N. Alem, pasando calle Falucho. Una vecina observó que una pareja discutía violentamente en la calle, intercambiando insultos y arrojándose piedras, escombros y pequeños fragmentos de ladrillo.

Sin embargo, la situación escaló de manera dramática cuando el hombre tomó un gran trozo de ladrillo y se lo lanzó con fuerza a la mujer. El proyectil impactó directamente en la pierna derecha de la víctima, provocando que cayera al suelo por el fuerte golpe.

Lejos de detenerse, el agresor se acercó a la mujer mientras permanecía tendida y con evidentes signos de dolor. Según quedó acreditado en la investigación, la golpeó e intentó obligarla a levantarse. Cuando ella le manifestó que no podía caminar debido al intenso dolor en la pierna, Clavel la tomó del cabello y la arrastró varios metros por la calle y la gravilla que separa la avenida de la vereda.

La mujer fue llevada de esa manera hasta el interior de una vivienda, donde el agresor la ingresó por un portón mientras varios vecinos observaban la situación y alertaban al 911.

Los primeros efectivos de la Comisaría 2da llegaron pocos minutos después. En el lugar encontraron numerosos fragmentos de ladrillo esparcidos sobre la calle, destacándose uno de grandes dimensiones. Los policías fueron advertidos por la denunciante de que la mujer había sido arrastrada hacia el interior del domicilio.

Ante la sospecha de que un delito se estaba cometiendo en ese momento y la falta de respuesta desde el interior de la vivienda, los uniformados decidieron ingresar al inmueble. Allí se encontraron con Clavel, quien observaba la situación desde el patio.

El hombre permitió el ingreso de los efectivos hasta una habitación donde se encontraba la víctima acostada sobre una cama. Inicialmente la mujer intentó minimizar lo sucedido, pero cuando pudo hablar a solas con los policías se quebró en llanto y relató que había sido atacada por su pareja con un gran fragmento de ladrillo que le había impactado en la pierna derecha.

Los efectivos constataron una lesión visible y solicitaron de inmediato la presencia de una ambulancia. Los profesionales médicos advirtieron rápidamente la posibilidad de una fractura y ordenaron su traslado urgente al Hospital Guillermo Rawson.

Posteriormente, los estudios médicos confirmaron que la víctima presentaba una fractura de tibia en la pierna derecha, lesión que obligó a una intervención quirúrgica inmediata.

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El ladrillo que utilizó Clavel y que fue secuestrado por la Policía y Fiscalía.

Durante la investigación, la Policía secuestró el elemento utilizado en la agresión: un trozo de ladrillo con restos de cemento adherido que pesaba 1,749 kilogramos. Los uniformados también encontraron en la vivienda dos armas de fabricación casera tipo "faca", confeccionadas con hierros de ocho milímetros y de aproximadamente medio metro de longitud.

Debido a la gravedad del caso, intervino personal especializado de la UFI CAVIG, que desplegó un equipo interdisciplinario integrado por profesionales de la salud, psicología y personal especializado en violencia de género para asistir a la víctima durante su internación.

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