Recién llegado de los Estados Unidos, donde fue invitado por el Banco Mundial, Aldo Molina habló ayer por primera vez desde que se supo que abandona el cargo de ministro de Hacienda de la administración giojista para asumir como miembro del Tribunal de Cuentas. El funcionario, que en su nuevo rol no podrá seguir siendo afiliado al PJ ni militar porque se lo prohibe la Constitución, deslizó las ganas que tenía de cambiar de aires y habló de ser “objetivo” para evitar internas en el organismo. Además, modo de balance de su gestión, destacó la contención del gasto y los ahorros que reunió la provincia para afrontar un contexto económico adverso.
– ¿Por qué el cambio de Hacienda por el Tribunal de Cuentas?
– El Gobernador fue el que me propuso y obviamente que no hubo oposición de mi parte. Me parece que es el Gobernador el que debe saber cuáles son las razones de esa postulación.
– ¿Y cuáles fueron sus razones para no oponerse al cambio?
– Yo juzgo es que el ejercicio de esa función en el Tribunal de Cuentas es importante. Por otra parte, yo me he desempeñado como ministro de Hacienda 8 años y 6 meses casi, me parece que es un tiempo suficiente. Es una función también importante y me siento muy orgulloso de haberla ejercido, pero me parece que ya está.
– ¿Podemos decir que ya cumplió el objetivo o que estaba cansado?
– No, no, cansado no. Yo le pongo muchas pilas al desarrollo de la actividad, la que sea. Lo que me parece es que 8 años en Hacienda fue una cantidad de tiempo suficiente. Por otra parte, obviamente que aquí deben haber mediado conveniencias para el Gobierno de propiciar cambios a la par de cubrir la vacante del Tribunal de Cuentas.
– Como vocal del Tribunal de Cuentas ya no va a poder ser afiliado al PJ ni militar. ¿Va a extrañar la política partidaria?
– Voy a cumplir en un todo con lo que la Constitución y la ley que rige el funcionamiento del Tribunal de Cuentas prevé. Eso no significa que yo vaya a renunciar a mi pertenencia política. Yo soy peronista y es probable que me muera siendo peronista. Obviamente que la ley establece un modus operandi y la voy a respetar.
– ¿Va a extrañar o no?
– El desarrollo de cada función supone costos, es decir cosas que deja de hacer para dedicarse a otras que quiere hacer.
– Ustedes vienen remarcando que San Juan está muy bien económicamente, pero el contexto nacional ha cambiado. ¿Se está encendiendo una luz amarilla?
– La provincia está ubicada en un país donde suceden cosas que influyen. Durante la gestión de Gioja, San Juan cerró todos los ejercicios con equilibrio o superávit. San Juan no está apremiada por deuda. San Juan se ha manejado con mesura en términos de salarios, aún cuando ha propiciado incrementos más que razonables. Si a eso le sumanos que logró constituir un ahorro, creo que se va a conducir en la normalidad. Eso no significa que no debamos actuar con mucha razonabilidad y ser austeros.
– ¿Le preocupa que desde la Nación esté llegando menos plata de la que se presupuestó?
– Todo depende de la cuantía. Es distinta una disminución del 1,2,3,4, 5 por ciento a una disminución del 20 por ciento. En 2009 ya ocurrió algo similar y San Juan no sufrió avatares. Eso sí, fuimos austeros y el Gobernador aceptó suscribir un decreto de contención del gasto para evitar posibilidades de filtraciones.
– ¿Hoy recomendaría tomar medidas para contener el gasto?
– Esa es materia de la persona que va a tener a cargo Hacienda. Es un tema de sentido común, porque si usted ve que el contexto no es el mejor, algo tiene que hacer. Le aclaro que las medidas las puede impulsar quien me reemplazará, pero se ejecutan en el ámbito de todos los Ministerios.
– ¿Salir de la emergencia económica es una materia pendiente que le quedó?
– Creo que en su momento va a salir y el Estado provincial ha dado pasos. La Fiscalía de Estado está trabajando en un relevamiento para saber a qué cifras podría tener que hacer frente por juicios. Una vez esclarecido ese tema, me parece que claramente el Gobierno irá a tomar una decisión.
– ¿Sabe que va a llegar a un lugar donde hay una interna feroz?
– He leído artículos y he escuchado comentarios en relación al tema. Creo que lo que hay que hacer en estos casos, y es lo que voy a hacer yo, es despojarse un poquito y actuar con objetividad. El Tribunal de Cuentas tiene un formato de colegiatura, para tomar las decisiones hay un proceso de voto, ahí se termina el problema entonces.
– ¿Gioja le ha pedido algo en relación a ese tema?
– Ninguna. Tampoco creo que pueda darme. La pretensión del Gobernador entiendo que es que cumpla con la ley. Creo que no está en potestad del Gobernador decirme cómo me tengo que desempeñar.
– ¿Qué opina de Isaac Abecasis, el presidente del Tribunal de Cuentas?
– Me parece inapropiado que yo diera una opinión. Quien tiene que dar una opinión y juzgarlo, es la Cámara de Diputados.
– Le pido una opinión solamente…
– Es un buen profesional, viene cumpliendo su labor, fue propuesto en su momento por el actual Gobernador.
– Abecasis ha tenido muchos choques con su Gobierno…
– ¿En qué sentido?
– En la liquidación de las regalías mineras, por ejemplo…
– Discrepancias puede haber siempre, el tema es saberlas zanjar. Existen dos modos de afrontarlas: fundarla o me opongo porque me opongo. No creo que éste último haya sido el caso. Si el Tribunal de Cuentas tuvo alguna discrepancia habrá tenido sus razones y obviamente que el Ejecutivo habrá tenido las suyas.
– En el Tribunal de Cuentas hay dos miembros que tienen buenas migas con el Gobierno y dos que no. Usted llega para desempatar…
– Todavía ni siquiera asumo. Tengo que cumplir el deber que la ley me asigna, tener claro que integro un organismo colegiado y conversar todo lo que sea necesario con los otros integrantes.
– ¿Su designación es un premio o un castigo?
– Lo tiene que contestar el Gobernador. Si yo fuera Gobernador y quisiera castigar a un ministro, lo saco.
– Lo toma como un premio entonces…
– Yo estoy satisfecho con el desarrollo de nuestra gestión. Cuando digo nuestra, hablo de todos los colaboradores en Hacienda.

