-Usted se ha especializado en el Holocausto nazi. ¿Encuentra puntos de coincidencia con las dictaduras argentinas?
-Hay algunas cuestiones interesantes para comparar. El campo de concentración del régimen nazi y el centro clandestino de detención en la Argentina, hay muchos puntos en común. También, la lógica que llevó adelante el régimen nazi respecto al colectivo judío en Europa con la de la dictadura de Videla y Masera con los que eran enemigos políticos, de izquierda. También, el marcado antisemitismo que había en la dictadura y las referencias al nazismo.
-¿Somos una sociedad antisemita?
-A partir de 1983 la Argentina empezó a desandar ese camino de autoritarismo y con más de 25 años de democracia estos aspectos han ido retrocediendo. Y diría que en el último lustro, el retroceso fue más marcado. Hay como una toma de conciencia. Creo que es muy importante esta política de Estado de Argentina de llevar verdad, justicia y memoria en los crímenes de la dictadura. Creo que el fenómeno se está alejando.
-¿Acuerda con el proyecto para endurecer penas en delitos contra la administración pública?
-Sí, coincido en que hay ciertos delitos contra la administración pública que tienen penas comparativamente muy bajas. Un delito contra la propiedad común y corriente, con algún agravante llega a los 10 años de prisión y paralelamente, un delito como enriquecimiento ilícito de funcionarios o el fraude a la administración pública, que pueden ser de millones, tienen un máximo de seis años. Me parece que sí, hay tipos penales que deberían ser ajustados.
-¿Recibió amenazas o presiones en alguna causa que involucran a funcionarios o fuertes intereses?
-Los episodios han sido muy escasos y menores. No digo que no los he tenido, pero es un precio bastante aceptable teniendo en cuenta todo lo que se ha podido avanzar. Uno se va haciendo un perfil y se sabe que este tipo de cuestiones, lejos de amedrentar, termina reafirmando el camino.
-¿Qué opina de la relación de los gobiernos kirchneristas con el Poder Judicial?
-Como miembros del Poder Judicial, no me incumbe hacer un juicio de valor sobre las actitudes de un Poder Ejecutivo determinado. Sí remarcar, en línea con lo que dice el doctor Lorenzetti, que nosotros tenemos que preservar la autonomía y la independencia del Poder Judicial. Y en este sentido, hay una clara intención de impedir o rechazar que sectores de la política pretendan usar al Poder Judicial con fines políticos. Hay una intención de que no se judicialice la política.
-¿Han sentido la arremetida del poder político?
-Sí, pero cuidado, no es una intencionalidad que venga solamente del oficialismo, sino que viene en la misma medida de la oposición que persigue que el Poder Judicial se pronuncie.
-¿Hay que volver al viejo Consejo de la Magistratura?
-La verdad es que tanto con la composición anterior como con la actual no he tenido jamás un acto que yo haya sentido como una persecución o una presión. Al contrario, las denuncias que se formularon respecto a mi actuación, han sido tramitadas muy correctamente. No tengo señalamientos para ninguna de las dos formas.
-¿Hay morosidad judicial?
-Siempre la va a haber, en la medida que los recursos con los que cuenta el Poder Judicial no alcanzan para mínimamente enfrentar el trabajo cotidiano que tenemos en los Tribunales. La morosidad, en general, va a estar de la mano de los déficit presupuestarios.
-Tuvo relación con el juez español Baltazar Garzón. ¿Qué tenemos para imitar del modelo español?
-Muchísimas cosas. En primer lugar, la seriedad de los debates de la clase política española. El segundo es el grado de consolidación de los derechos sociales. Y el tercero, el altísimo grado de integración que logró España con Europa en la última década.
-¿Sienten en el Poder Judicial alguna presión corporativa de algún grupo de medios?
-No, la verdad que no. Obviamente puedo o no estar de acuerdo con la editoriales, pero no va más allá de eso. En mi caso particular, nunca identifiqué una opinión o una nota de un causa que se transmite en mi juzgado como una presión.
-¿Hay una exageración de la corriente garantista en la Corte Suprema?
-Para mí, no. Si uno lee los fallos de la Corte de los últimos tres o cuatro años, son fallos que se limitan a aplicar los derechos fundamentales de las personas y ciertas garantías, pero en ningún caso he visto que pueda criticarse en ese sentido. Está en línea con el respeto de la lógica del Estado de derecho.

