Las primarias que por primera vez celebrará hoy Argentina suponen un ensayo general de los comicios generales del 23 de octubre, con consecuencias clave en la carrera por la Presidencia, aún cuando este test electoral no implicará una disputa entre los aspirantes presidenciales. Ninguno de los 10 binomios presidenciales tendrá rivales internos.
Resultado de una reforma política impulsada por el Gobierno de Cristina Fernández en 2009, las primarias fueron concebidas para que el electorado fuera quien decidiera qué candidatos pueden competir, algo que siempre resolvieron los partidos políticos puertas adentro, a dedo o por internas.
Pero los partidos políticos se adelantaron a definir a sus candidatos por considerar que si esperaban hasta hoy, dos meses antes de las presidenciales, como marca la reforma, hubieran dado ventaja al Frente para la Victoria liderado por Cristina Fernández, quien busca la reelección.
Por tanto, a las fuerzas políticas les queda por cumplir el requisito de reunir al menos un 1,5% de los votos (se calculan unos 400.000) para convalidar a sus candidatos.
En las primarias de hoy, además de elegir a los candidatos a presidente y vice, diputados y senadores nacionales, se elige los candidatos a gobernadores en cuatro provincias, entre ellas Buenos Aires, el mayor distrito electoral del país (38% del padrón). Los otros distritos que eligen candidatos provinciales en todas las categorías son: San Juan, Entre Ríos y San Luis.
Los analistas coinciden en que el resultado de la compulsa de hoy marcará una pista clave para las elecciones presidenciales de octubre, en las que además se renovará la mitad del Congreso.
Entre los opositores que desafían a Cristina se destacan: el peronista disidente, Eduardo Duhalde, el radical, Ricardo Alfonsín, el socialista, Hermes Binner; así como Adolfo Rodríguez Saá (PJ) y Elisa Carrió (CC), -ver infografía-.
La expectativa para hoy está centrada en confirmar con qué intención de votos cuenta Cristina Fernández para alcanzar la reelección en primera vuelta y quién de sus adversarios puede aparecer con chances para disputarle el poder el octubre.
La Constitución argentina establece que para acceder a la jefatura del Estado en primera vuelta electoral hace falta reunir el 45% de los votos o el 40% con diez puntos de ventaja.
El objetivo de CFK hoy es obtener al menos un 40% de los sufragios, en una votación para la que están inscriptas casi 29 millones de personas.
Ese porcentaje es clave ya que en la elección de octubre sería suficiente para que la mandataria evite un balotaje si le saca al menos 10 puntos porcentuales a su inmediato contrincante.
Con un 45% de los sufragios ganaría su reelección directamente en la primera vuelta.
Los candidatos opositores, que están fragmentados, buscan alcanzar hoy la segunda posición con una ventaja clara, ya que esperan que el segundo mejor colocado logre unificar en octubre el voto anti Gobierno.
Los mejores perfilados, a priori, Eduardo Duhalde y Ricardo Alfonsín, ya plantearon la posibilidad de una negociación para octubre que sirva para potenciar al que resulte segundo hoy y tener más chances en un eventual balotaje con Cristina el 20 de noviembre.
"Aunque estas primarias no funcionarán efectivamente como un sistema de selección de los candidatos, sí serán una especie de primera vuelta, con efectos importantes, sobre todo en términos de aglutinar la representación política en torno a los partidos más grandes", dice Hernán Charosky, director de la organización no gubernamental Poder Ciudadano.
La otra clave de estas primarias será el grado de participación de los votantes. Si se acerca al porcentaje habitual (entre el 70 y 75%) se estará en condiciones elaborar una radiografía aproximada de quienes tendrán más chances de llegar a la Presidencia y quienes se quedarán en el intento.

