En un inusual tono tranquilo y sin recurrir a las ironías, la presidenta Cristina Fernández convocó ayer al "más amplio diálogo con todos los sectores de la vida nacional" e impulsó una "profunda reforma política", que contemple la elección de los candidatos a través de un sistema de internas abiertas.

Habló de "una nueva etapa de grandes desafíos" y afirmó que "economía, democracia y sociedad son tres ejes básicos que debemos abordar".

Fue una fuerte señal de un cambio de actitud de su gobierno tras la derrota en las urnas. Un cambio que le reclamaban tanto los gobernadores del PJ y la oposición y que ayer cosechó el beneplácito de todos los sectores y de la dirigencia política en general.

El llamado de la Presidenta tuvo lugar durante el festejo por el 193º aniversario de la Declaración de la Independencia en la ciudad de Tucumán.

Según explicó Cristina durante su discurso en la Casa de Gobierno provincial, su intención es "sentar a una mesa" a representantes del sector financiero, de la energía, de los prestadores de servicios públicos, del campo y de los trabajadores, para "lograr el bienestar del conjunto de la sociedad y no la prevalencia de los intereses de un sector".

Así, Fernández de Kirchner se preocupó por no excluir de las conversaciones a ninguno de actores relevantes de la economía e incluso convocó a acordarse "de los que no están en esa mesa sentados porque todavía no reciben ningún salario y es necesario tenerlos en cuenta desde lo social", en referencia a los desocupados.

"Es necesario en este sentido tener la amplitud de convocar y escuchar a todos y ver además la viabilidad de cada una de las propuestas que los sectores económicos acerquen al gobierno", afirmó la mandataria.

El mensaje de la Jefa de Estado llegó a solo once días de los comicios legislativos y se produce luego de una renovación en el Gabinete nacional que buscó oxigenar a su equipo de trabajo para enfrentar los próximos dos años, en los que ya no será mayoría en el Congreso.

La mandataria resaltó que "es el momento de iniciar esta etapa y lograr definir fríamente el rumbo económico, político y social de la República Argentina, porque la historia de frustraciones y fracasos nos obliga a todos a actuar con mucha responsabilidad, escuchando todas las propuestas y siendo escuchados cuando se explican las razones y los números".

En un segundo tramo de su alocución, Cristina Kirchner también propuso discutir una "profunda reforma política en el país" y, para ello, volvió a convocar a "todos los sectores" a involucrarse en el tema porque, según anticipó, el proyecto será remitido al Congreso nacional.

"Es hora de discutir una profunda reforma política no centrada sólo en la forma de votar. Hay que ver la exacta dimensión de la transparencia del sistema electoral argentino del cual algunos dudaban cuando perdían", explicó.

A su criterio, resulta "necesario discutir a fondo el sistema de representación de los partidos y no solamente dejarlos en el marco de las elecciones internas" e implementar un sistema de "doble turno electivo de elecciones primarias" similar al de Santa Fe. El mecanismo contempla una primera elección donde "vota el conjunto de la sociedad entre los candidatos que tienen los distintos partidos" y, más adelante, otra votación donde "la ciudadanía elige" a los postulantes que accederán al cargo, explicó.

Este proyecto ya fue presentado cuando fue senadora por la provincia de Buenos Aires, recordó la Presidenta, pero precisó que no obtuvo "las mayorías y los consensos necesarios" para poder aprobar la iniciativa en su momento y, en cambio, ahora "estamos en otra etapa donde todos queremos realmente un nuevo protagonismo de los partidos políticos".

El giro que parece emprender el gobierno se era un reclamo creciente tras la derrota electoral y los primeros en demandar una reforma política con internas abiertas para elegir candidatos la lanzaron los gobernadores, Daniel Scioli de Buenos Aires y José Luis Gioja de San Juan.