La presidenta Cristina Fernández convocó ayer a unos 100 embajadores argentinos a "redoblar los esfuerzos" para vender los productos argentinos en el exterior y a promover "políticas alternativas" para enfrentar los desafíos que presenta la crisis financiera global.

"Es preciso tomar la gestión comercial de nuestros productos, bienes y servicios como una actividad central en el desempeño de las gestiones ante el mundo", dijo la jefa del Estado a los diplomáticos convocados a una reunión en inédita el Palacio San Martín en la que participa el sanjuanino, Leopoldo Alfredo Bravo, embajador en Rusia.

Cristina pidió realizar la misma estrategia comercial a la que apelan los países más desarrollados donde a algunos embajadores funcionan como "lobbistas" de las empresas de sus países, dijo.

El discurso, que aclaró estaba previsto antes de desatarse la debacle financiera, giró en su totalidad a resaltar la necesidad de aprovechar los cambios producidos en el mundo a partir de esa crisis para "salir a vender y mejorar la imagen de la Argentina en el exterior", según dijo.

Durante toda la semana, los embajadores participarán del Seminario "El Rol de la Cancillería en el Desarrollo de Mercados para la Producción Argentina" para recibir informes de funcionarios nacionales y provinciales y de cámaras empresarias sobre las posibilidades y las propuestas de cada sector para colocar en el mundo.

El encuentro, iniciado por la mañana, fue abierto por el canciller Jorge Taiana, y entre los expositores estuvieron el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía.

Según deslizaron a DyN protagonistas del encuentro, los disertantes subrayaron que la Argentina y los países de la región están "mejor preparados" para afrontar la crisis pero también advirtieron que la caída de los mercados "no podrá superarse hasta el 2010".

Asimismo, asistentes al encuentro señalaron a esta agencia que una de las preguntas más insistentes de los embajadores fue cómo conciliar la necesidad de vender productos argentinos con las restricciones a las exportaciones de carnes y granos que dispuso el gobierno nacional.

"Son temas de política interna", fue la respuesta que dieron los funcionarios de la cancillería sin dar más precisiones, según reveló un integrante del público.

En su discurso, la presidenta reclamó que la próxima ronda de Doha permita corregir "las asimetrías" y no caer, "como se pretende", en una "modificación cosmética".

"No es una posición cerrada frente al comercio internacional, sino un comercio internacional más justo, menos asimétrico", enfatizó.

La jefa del Estado calificó como "claves" del "mundo que viene" la posibilidad de modificar el sistema comercial internacional y " reformar organismos multilaterales de crédito".

"La idea de convocar a nuestro cuerpo diplomático, por primera vez, tiene que ver con felicitarlos y convocarlos a redoblar los esfuerzos en momentos en que el mundo se presenta con graves dificultades", dijo.