Argentina y Bolivia relanzaron ayer un proyecto que pretende casi cuadruplicar en diez años, hasta 27,7 millones de metros cúbicos diarios, la exportación de gas natural boliviano al mercado vecino.
La presidenta Cristina Fernández, y su anfitrión Evo Morales saludaron, con discursos cargados de referencias a la hermandad de los dos países, la ratificación del negocio que daría a la empobrecida Bolivia ingresos que sumarían hasta
23.000 millones de dólares en 17 años, según cifras oficiales.
Los acuerdos fueron firmados en la ciudad sureña de Sucre, capital legal de Bolivia, en el marco de una visita de cuatro horas de la mandataria argentina, quien compartió con Morales varias proclamas "antiimperialistas" y llamamientos a la
integración regional.
"Se reafirma la necesidad de integrarnos económicamente y que cada país reciba lo que le corresponde", dijo una emocionada Fernández antes de la firma, entre las petroleras estatales YPFB de Bolivia y Enarsa de Argentina, de una adenda a un contrato de compraventa de gas del 2006.
Ese acuerdo preveía un rápido incremento de la exportación de gas boliviano a la Argentina, pero el bombeo se mantuvo desde entonces en menos de 5 millones de metros cúbicos diarios (MMCD), por problemas en ambos países.
Según un informe distribuido por YPFB, el anexo establece además que tanto la petrolera boliviana como Enarsa serán objeto de multas si Bolivia no cumple con los volúmenes comprometidos para exportación o, al contrario, falla la demanda del mercado argentino.
Morales afirmó que el encuentro era "histórico porque nuestros gobiernos siguen ampliando acuerdos para seguir trabajando por nuestros pueblos, porque nuestros pueblos quieren ver juntos a sus presidentes, trabajando".
En el mismo acto, ambas empresas anunciaron el inicio de obras del primer tramo de unos 60 kilómetros de un nuevo gasoducto binacional, que estará operable a partir del mayo del 2011 y debería conectarse dentro de unos cuatro o cinco años a un gasoducto que recorrerá el noreste argentino.
El tubo demandará una inversión de 43 millones en la parte boliviana y 55 millones en la Argentina y ampliará la capacidad de transporte del energético de los actuales de 7,7 a 13 millones de metros cúbicos diarios.
Por otro lado, en el encuentro bilateral, Fernández y Morales aprovecharon para brindarse respaldo recíproco cuando Bolivia está a una semana de elecciones regionales y municipales y el ex presidente Néstor Kirchner se postula a la secretaría general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
"Sin que esto signifique inmiscuirnos en asuntos internos de su país, déjeme decir que Argentina y los países que ayudamos a culminar este proceso democrático nos sentimos también partícipes un poquitito de su triunfo, que es el triunfo del pueblo de Bolivia", dijo Fernández a Morales.
La presidenta prometió su ayuda a Bolivia "en todos los momentos difíciles", tal y como hizo su antecesor Néstor Kirchner. Cristina destacó el proceso de integración sudamericana de los últimos años y recordó las oportunidades en que Argentina respaldó el proceso constitucional boliviano.

