Apenas unas horas antes de cerrar el plazo de presentación de precandidatos, el miércoles de la semana pasada, el frente que encabeza el basualdismo y el que lidera el PRO hicieron un último esfuerzo por unirse para enfrentar al oficialismo.
La negociación de los dos espacios más importantes de la oposición se extendió sin éxito desde la tarde hasta la noche y no había trascendido, porque los interlocutores la manejaron en la más estricta reserva. Algunos dicen que el acuerdo se escapó por poco y en versiones encontradas, lo atribuyen a que ninguno accedió a disolver su propio frente. La figura de Mauricio Macri y la batalla en la Capital sanjuanina fueron el eje de las conversaciones.
La negociación fue tan secreta, que cuando comenzó a filtrarse ningún dirigente quiso poner su nombre en alguna declaración. Los que hablaron pidieron reserva y hubo voces contradictorias acerca de lo que pasó esa tarde del 10 de junio entre los líderes del Frente Compromiso con San Juan y del Frente Juntos por San Juan.
A las 19, Sergio Massa daba a conocer si seguía en la carrera presidencial o se bajaba. En el PRO aseguraban que si no era en ese momento será antes del 20 de este mes, pero que tarde o temprano dará un paso al costado. Por eso, cuentan en esa fuerza que un colaborador de Emilio Monzó le pidió al líder local, Eduardo Cáceres, que se ponga en contacto con Roberto Basualdo, que apoya la candidatura del tigrense, y que intente armar "un plan B".
Cáceres estaba en Capital Federal y el senador también. El contacto lo hizo el macrista al mediodía y quedaron en seguir charlando cuando el segundo regresara a la provincia. Volvió y Basualdo reunió en su casa a sus socios en el Frente Compromiso con San Juan, Rodolfo Colombo, Enrique Conti y Mauricio Ibarra, y a sus partidarios Marcelo Orrego y Fabián Martín. El objetivo era que todos participaran de las conversaciones con el macrista y en conjunto, decidir qué hacer.
Todo fue por teléfono. En el frente basualdista dicen que Cáceres propuso sumarse a Compromiso con San Juan como precandidato a intendente de Capital y ofrecía la posibilidad de llevar a Macri en la boleta como precandidato a presidente. Ponía una condición, que Colombo se corriera de la disputa por el distrito más importante de la provincia y que jugara por una banca nacional.
Cuentan que hubo una contraoferta: "Venite, pero competí en las PASO con Colombo". Pero como a Cáceres no le convenció, le plantearon la alternativa de desarmar su frente, el de Juntos por San Juan, y que todos los precandidatos del espacio fueran a Compromiso con San Juan a disputar una gran interna. Así, evitarían dividir votos opositores y podrían gozar del arrastre de Macri, el presidencial que mejor mide junto al oficialista Daniel Scioli.
En el PRO dan otra versión. Juran y recontrajuran que Cáceres jamás planteó dejar Juntos por San Juan. Al contrario, aseguran que su propuesta fue que desintegraran Compromiso con San Juan y que se sumaran a su espacio para hacer una única PASO, con la salvedad de Capital. ¿Qué ganaban? Juntar el grueso de los votos opositores y el macrismo, ir la interna con la ventaja de usar el color negro y amarillo que identifica al jefe de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En el PRO afirmaron que cuando la oferta que hicieron no fue aceptada, recién ahí desde la vereda de enfrente les tiraron la idea de que todos jugaran bajo el sello de Compromiso con San Juan. Alternativa que fue rechazada rápidamente, aseguraron.
Basualdo le llamó a Monzó y ahí hay otra vez hay diferencias en el relato. En su entorno dijeron que el dirigente vio con buenos ojos una PASO en Compromiso por San Juan, pero que Cáceres se negaba. En el macrismo lo niegan y cuentan que al porteño le cayó mal que le llamaran cuando el negociador no era él sino su alfil local, y que fue el principio del fin.
Los teléfonos sonaron entre las 18.30 y las 21.30, aún cuando Massa ya había anunciado que continuaba en la carrera presidencial. Eso no importó: en el PRO insisten en que se bajará y del otro lado sostienen que el potencial sería mucho mayor si Macri va en la boleta.
Desde el año pasado, Basualdo impulsaba la idea de armar un gran frente opositor como el que en 2013 compartieron con el PRO. Y en éste último nunca cerraron la puerta definitivamente. Las tres horas de conversación hicieron renacer la ilusión y congelaron la presentación de los precandidatos de los dos espacios, a la espera de lo que pasara. Pero no fueron suficientes.
En la amalgama que reúne al basualdismo, el ibarrismo, Actuar, el bloquismo disidente y el moyanismo explicaron que no se dio, porque respetaron la idea de Colombo de jugar en la Capital y entendieron que era difícil presentarle a la sociedad un amuchado de último momento. Los macristas manifestaron que lo rechazaron, al no estar dispuestos a plantar el sello que los une a la UCR.
En el oficialismo, contentos. Los dos espacios opositores más importantes se anotaron por separado.

