Tuvieron que pasar 15 años de reclamos y una gestión ininterrumpida del Gobierno argentino desde la llegada de Néstor Kirchner al poder para dar luz verde al sueño de reencontrarse con su hijo y conocer a sus nietos. Finalmente esto se hará realidad mañana cuando la médica cubana Hilda Molina llegue a Buenos Aires, aunque tanta alegría, estará mitigada por la grave enfermedad de su madre, de 90 años, la razón por la cuál el régimen cubano decidió levantar la prohibición de dejar la Isla que pesaba sobre la prestigiosa neurocirujana. Cuando parecían congeladas, definitivamente, las negociaciones diplomáticas con Argentina en torno al espinoso caso, la insistencia del Gobierno de Cristina Fernández logró abrir una puerta como lo hiciera en 2008 para que la madre de Molina, Hilda Morejón, viviera a vivir a la Argentina junto a su nieto.

Fue precisamente la Presidenta argentina la que ayer hizo el anuncio que tomó por sorpresa a la familia de Molina en Buenos Aires, que agradecieron el trabajo "callado e inteligente" del Gobierno argentino para lograr el permiso que desde 1994 le venía siendo negado a la médica.

Cristina expresó también su "reconocimiento" y "agradecimiento" por el "importante gesto que ha tenido el Gobierno del presidente Raúl Castro".

Molina, de 67 años, llegará hoy al país para reencontrarse con su hijo, Roberto Quiñones y conocer a sus nietos, de 14 y 8 años.

"La verdad que nos sorprendió a toda la familia con mucha alegría, porque era algo deseado desde hace muchos años", dijo el hijo de la médica cubana a la emisora bonaerense Radio 10.

"Ninguno de mis hijos vio nunca a su abuela Hilda, así que imagínense lo que va a ser cuando ella llegue y la puedan abrazar", manifestó a su vez Verónica Quiñones, nuera de Molina.

Por esa hora, pasado el mediodía en Argentina, aún no se sabía cuándo viajaría Molina a Buenos Aires, pero a las seis de la tarde hora argentina, la propia Hilda adelantaba que emprenderá el viaje esta noche. Más tarde Cristina Fernández confirmó el arribo a Ezeiza para la seis de la mañana del domingo.

"Viajo este sábado a Buenos Aires y espero llegar a tiempo para ver a mi madre que está grave", contó, con emociones encontradas, Hilda Molina a la prensa cubana.

Según Molina, ayer por la mañana las autoridades migratorias cubanas le avisaron que ya podía recoger su pasaporte y el permiso de salida, lo que le causó una "alegría" que está matizada por la gravedad de su madre, de 90 años.

"Me duele en el alma que me voy y me lo han permitido por la gravedad de mi mamá. En medio de la alegría que tengo por volver a ver mi hijo y conocer a mis nietos, tengo la preocupación de no llegar a tiempo", indicó.

La médica de 67 años explicó que no tuvo conocimiento de la decisión del Gobierno cubano de darle el permiso hasta ayer en la mañana, cuando recibió el aviso de una oficina de migración para recoger su pasaporte.

"Hace un año que lo había presentado y no me lo daban. Llegué y me dieron el pasaporte, y pensé que sería solo eso, pero me entregaron también inmediatamente el permiso de salida", apuntó.

Después Molina fue a la embajada de Argentina en La Habana, donde le entregaron el visado, y de allí salió a buscar un pasaje con la fecha "más próxima".

"Voy a oler a mis nietos y a tocarlos -dijo Molina-, pero todo está matizado por la enfermedad de mi mamá. Sigan rezando para que pueda estar al lado de ella con lucidez, suplicó.