Tras el contundente triunfo que obtuvo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner el último domingo, los principales candidatos presidenciales de la oposición encararán a partir de ahora una campaña centrada en incorporar la mayor cantidad de legisladores en el Congreso nacional, aún si eso significa el corte de boleta.
La idea es que la oposición obtenga un resultado favorable al menos con las listas opositoras de diputados y senadores que competirán en las elecciones generales del 23 de octubre, tras la dura derrota que sufrieron en las primarias a manos de la jefa del Estado.
En diálogo con radio Continental, Ricardo Alfonsín apeló al voto de la ciudadanía para lograr que en el Congreso nacional haya un “equilibrio” entre todas las fuerzas políticas, al advertir que “no es bueno concentrar en un solo partido los espacios de poder”.
Alfonsín consideró “difícil pero no imposible” descontar la diferencia que consiguió el kirchnerismo para forzar un balotaje, aunque sostuvo que, si esto no se pudiera conseguir, “por lo menos” la sociedad argentina debería ponerle un freno a la Casa Rosada en el Parlamento.
El radicalismo resultaría uno de los partidos más afectados si se repiten los números del último domingo, ya que se le complicaría todo a la hora de mantener la cantidad de legisladores en sus dos bloques parlamentarios, admitieron fuentes partidarias.
Un dirigente del alfonsinismo dijo que a partir de ahora, se buscará “redoblar el esfuerzo en la campaña. Si no llegamos a forzar la segunda vuelta, vamos a fortalecernos como partido de control”, agregó en coincidencia con el histórico dirigente radical, Rodolfo Terragno, que expresó que “el mayor interés (de la oposición) debería estar en crear una fuerza parlamentaria capaz de controlar al Gobierno (ver página 6)”.
Además de Alfonsín, que fue el segundo más votado entre los aspirantes a la Casa Rosada, el duhaldismo también tiene planes en cuanto al futuro legislativo. El jefe de campaña del duhaldismo, Carlos Brown, también reveló ayer la intención del Frente Popular de obtener la mayor cantidad de bancas legislativas, más allá del amplio apoyo que logró el kirchnerismo.
Según Brown, se buscará que la oposición ocupe cargos legislativos como “contralor de la democracia” y adelantó que en los dos meses de campaña se “trabajará en la propuesta del Ejecutivo y la legislativa para que la gente pueda decir que si eventualmente sigo acompañando a la Presidenta, puedo decir que en el Congreso quiero un contralor de la oposición como corresponde en democracia”.
Ninguno de los candidatos piensa en deponer sus ambiciones presidenciales, ya que de hacerlo caerían automáticamente sus respectivas listas de postulantes al Congreso; por el mismo motivo, tampoco trabarán acuerdos electorales entre sí, ya que la nueva reforma política se los prohíbe. El único camino que les queda, entonces, es fortalecer su propio espacio desde el Parlamento.
Según cálculos, si en octubre se repitieran los resultados del domingo, el oficialismo quedaría cerca del quórum en Diputados y retomaría la mayoría en el senado. La candidata presidencial de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, fue la primera en admitir el lunes la idea de fortalecerse en el Congreso. Afirmó que acompañará “desde un lugar secundario” a su fuerza para lograr el ingreso de candidatos a diputados y senadores. E instó a “cortar boleta” en octubre para mantener el bloque de legisladores.

