Personal de vigilancia privada inició ayer el monitoreo en más de 25 dependencias porteñas tras la decisión del Gobierno nacional de retirar a la Policía Federal del ámbito capitalino.

Esta medida estuvo motivada por una deuda de 34 millones de pesos que la administración de Mauricio Macri mantiene con la fuerza de seguridad, según indicó el gobierno nacional.

Por tal motivo, efectivos de la Policía Federal dejaron de prestar custodia en 15 Centros de Gestión y Participación Comunal (CGPC) y en 10 centros deportivos.

Además, se redujo el personal en la terminal de ómnibus de Retiro, en 12 hospitales, en parques y cementerios, entre otros sitios. En su reemplazo, empezaron hoy a cumplir funciones agentes de seguridad privada.

En ese contexto, el legislador porteño Aníbal Ibarra advirtió que "existe un negocio millonario con las empresas de seguridad" y el Gobierno porteño.

"A Macri lo único que le interesa es seguir haciendo negocios privados con fondos públicos mientras que la seguridad en la Ciudad está cada vez más lejos", aseveró Ibarra.

En un comunicado, afirmó que "el Gobierno nacional nunca favoreció la transferencia de la Federal y Macri quiso avanzar sin planificación y coordinación alguna creando una Policía Metropolitana con un área de inteligencia, con grupos de élite y con móviles no identificados".

Además, el ex jefe de Gobierno porteño indicó que "el objetivo es contratar seguridad privada y reemplazar a la Policía Federal, dejando a los porteños a merced de un ejército privado".

Por su parte, la Casa Rosada mantuvo su crítica al gobierno de Macri, a quien culpó de "ineficacia" y alertó que debe pagar su deuda porque "la Policía Federal no es la hija de la pavota".

Desde la Policía Federal, señalaron a su vez que se "cansaron" de hacerse cargo de abonar las horas adicionales de los uniformados.