La masiva despedida al ex presidente Raúl Alfonsín, fallecido el martes a los 82 años, desbordó ayer las previsiones. A tal punto llegó la participación popular, que los familiares del caudillo radical decidieron mantener las puertas del Congreso abiertas toda la noche para dar cabida a la muchedumbre que ordenada y en silencio se acercaba a dar el último adiós al "padre" de la democracia.
En principio estaba previsto cerrar las puertas al público a las 20:30 para continuar el velatorio en la intimidad. Pero pudo más el fervor popular.
Buenos Aires no recordaba una movilización semejante desde la muerte del general Juan Domingo Perón, en 1974, cuando se veló el cuerpo durante tres días y las autoridades determinaron cerrar las puertas del Congreso para proceder al entierro.
La gente común fue la gran protagonista del día pero también hubo presencia casi perfecta de la dirigencia política local, del sindicalismo, y de organizaciones defensoras de los derechos humanos.
Por la capilla ardiente ubicada en el Salón Azul del Senado se sucedieron los funcionarios del gobierno como así también ex presidentes de países vecinos y hasta contó con la presencia del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez.
Una guardia de honor del Regimiento de Granaderos, permanecía próxima al féretro de los restos mortales del ex presidente. Toda su familia, incluido uno de sus seis hijos, Ricardo Alfonsín (el único que lo acompañó en la política), estuvo presente, desde las 8, cuando se inició el velatorio.
El ex presidente Néstor Kirchner llegó acompañado por el ministro del Interior, Florencio Randazzo; la ministra Alicia Kirchner; la diputada Patricia Vaca Narvaja; el diputado Agustín Rossi; la ministra Débora Giorgi y el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi.
Kirchner aseguró que Alfonsín "fue un verdadero ejemplo" para los dirigentes y militantes y recordó que cuando asumió la presidencia, en 2003, el líder radical le dijo: "a vos te van a atacar los mismos sectores conservadores que me atacaron a mi".
Kirchner habló luego de saludar a los familiares al pasar por la capilla ardiente donde Alfonsín era velado con honores de jefe de Estado.
Estuvieron, entre otros, los ministros Carlos Tomada y Aníbal Fernández; el jefe de Gabinete, Sergio Massa; la dirigente de la Coalición Cívica, Elisa Carrió; el jefe del gobierno porteño, Mauricio Macri y dos generaciones de dirigentes radicales.
También, los ex presidentes de Uruguay, Julio Sanguinetti; y del Brasil, Fernando Enrique Cardoso, los ex presidentes Carlos Menem y Fernando de la Rúa y varios gobernadores, entre ellos, el sanjuanino, José Luis Gioja.
El peregrinar hacia el Congreso -cuyas adyacencias fueron cortadas al tránsito- comenzó bien temprano por la mañana. Miles de personas empezaron a hacer una larga y casi interminable hilera por Entre Ríos y su continuación por Callao para despedir los restos del hombre que gobernó Argentina entre 1983 y 1989.
Había banderas radicales, militantes de la JR, de Franja Morada y también banderas argentinas.
En la entrada al palacio legislativo, sobre Entre Ríos 50, fueron depositas numerosas coronas florales con múltiples mensajes.
Los mismos mensajes de condolencias que se sucedieron durante toda la jornada. Entre ellos llegó el de los Reyes de España, de toda América Latina, de México, EEUU, Francia, la OEA, etc.
Las luminarias de la cúpula del Congreso permanecían encendidas y la bandera del Parlamento estaba izada a media asta en señal de duelo, por tres días.
Los restos de Raúl Alfonsín serán despedidos "con honores" hoy pasado el mediodía durante un funeral de Estado en el cementerio de la Recoleta, al que se espera también una masiva asistencia.
